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Del
Pasado - Por el Conde San Juan de Jaruco
Regidores de La Habana
Hasta
mediados del siglo pasado los principales cargos del Ayuntamiento de
la Habana, se encontraban vinculados a las antiguas familias de la
nobleza del país. El oficio de regidor equivalía a lo que es hoy un
concejal, pero con atribuciones superiores, pues debemos de tener
presente, que en aquellos tiempos el cabildo del Ayuntamiento de esta
ciudad, presidido por el capitán general de la Isla, intervenía en
todos los asuntos de la administración pública.
Varios
oficios de regidor traían anexo los cargos municipales de alférez
real, alguacil mayor, alcalde mayor provincial de la santa hermandad,
fiel ejecutor, depositario general, receptor de penas de cámara,
correo mayor, padre general de menores y de tesorero de cruzada y
también los de contador y tesorero de la Real Hacienda.
Por una
real cédula del año 1622, se dispuso sacar a pública subasta los
oficios de regidor que llevaban anexo los cargos de contador y de
tesorero de la Real Hacienda, obteniendo en remate uno de estos
oficios, el primero de enero de 1624 don Pedro del Pozo, que
traspasó el cargo el 16 de junio de 1628 a manos del licenciado
Pedro Pedroso y García, natural de Alcalá la Real, que lo vinculó
a su familia, y en la cual permaneció hasta la última reforma que
sufrió el ayuntamiento de la Habana a mediados del siglo XIX.
El
referido licenciado Pedro Pedroso y García, regidor perpetuo del
ayuntamiento de La Habana, fue además teniente gobernador interino de
la isla de Cuba en 1630 y en 1649 desempeñó el cargo de asesor del
maestre de campo don Diego de Villalba y Toledo, capitán general y
gobernador de esta isla. Pedroso falleció sin sucesión en La Habana en
la primavera del referido año de 1649, a consecuencia de una epidemia
desconocida y horrorosa importada del continente americano, de la cual
estuvo a punto de morir el propio Capitán General. Dice la Historia:
“que una tercera parte de la población fue devorada desde mayo a
octubre por una especie de fiebre pútrida que arrebataba a los
atacados en tres días”.
Don
Pablo Pedroso y García, capitán de caballos, alguacil mayor del
santo oficio de la inquisición y alcalde ordinario de La Habana, fue
hermano del referido licenciado don Pedro, y el que dio origen en Cuba
a la ilustre familia de este apellido, que remonta su ascendencia a
don Sancho Pedroso, procedente de su antiquísimo solar de
Pedroso en Logroño, donde se encontraba empadronado como hijo-dalgo a
mediados del siglo XVI. Don Pablo casó en la parroquial Mayor de La
Habana el 8 de febrero de 1593, con doña María Ayllón Aguilar,
dando origen a una noble y dilatada descendencia que ocupó los
primeros cargos públicos en esta ciudad, por lo que obtuvieron los
títulos de conde de Pedroso y Garro, y de marqués de San Carlos de
Pedroso.
Varios
miembros de esta familia ingresaron en la Iglesia, entre ellos, los
presbíteros Pedro Pedroso y Ayllón, Pablo Pedroso y Farias,
Pablo Pedroso y Calvo, Jacinto Pedroso y González-Carvajal y
Jacinto Pedroso y Florencia y don Manuel Pedroso y Montalvo,
perteneció a la Compañía de Jesús.
El
Capitán Blás Pedroso y Ayllón, fue procurador general, regidor
perpetuo del ayuntamiento y alcalde ordinario de La Habana. Para
ocupar el cargo de familiar del santo oficio de la Inquisición, hizo
información de nobleza ante el Consejo de la Suprema Inquisición, cuyo
original consta en el Archivo Nacional de Madrid.
Don
Diego y don Mateo Pedroso y Florencia, fueron regidores
perpetuos del ayuntamiento de La Habana, y su otro hermano don
Francisco, fue regidor perpetuo de la villa y corte de Madrid.
El
doctor Joaquín Pedroso y Echevarría, alcalde de La Habana,
contribuyó notablemente al establecimiento del ferrocarril del Oeste
de Cuba. En unión de su hermano don Luis, regidor del
ayuntamiento y de otros miembros de su familia, constituyó en La
Habana la Sociedad Mercantil titulada “Pedroso y Compañía”, que se
sostuvo firme en la borrascosa época que sufrió el mercado de la
capital a poco de haber sido creada el año 1857, hasta convertir en
dinero el capital nominal de dos millones, cuatrocientos mil pesos
fuertes que sirvió para formarla. No contaba más que siete socios, de
los cuales, tres eran activos, otros tres comandatarios y uno con el
titulo de gerente era el que regía las operaciones de banca, descuento
y giro especificadas por el reglamento constitutivo. Esta casa estaba
establecida en la calle Obrapía numero ciento diez, siendo una de las
de mayor crédito y movimiento del mercado, habiendo llegado el suyo en
el ultimo semestre del año 1859, hasta cuarenta y dos millones de
pesos fuertes.
Doña
Margarita Pedroso y Scull, hija de los marqueses de San Carlos de
Pedroso, fue dotada de grandes conocimientos musicales y artísticos,
que puso al servicio de la caridad pública.
También
se han distinguido en la carrera diplomática varios miembros de esta
familia, entre ellos, don Luis Pedroso y Madan, actual conde de
San Esteban de Cañongo, que fue ministro plenipotenciario de España y
su medio hermano don José Pedroso y Scull, que también
perteneció a la carrera diplomática española, y el doctor Carlos
Pedroso y Scull, que fue encargado de negocios de la república de
Cuba en Italia.
No
debemos de olvidar en este trabajo a don Miguel Espeliús y Pedroso,
actual conde de Morales, maestrante de Ronda, caballero de la orden de
Malta, descendiente por línea materna de la ilustre familia de
Pedroso, en la rama de los marqueses de San Carlos de Pedroso, que con
tanto acierto estuvo recientemente durante varios años al frente de la
embajada de España en nuestro país, unas veces como encargado de
Negocios y últimamente como Ministro Plenipotenciario.
27
Abril 1947
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