En 1727 se estableció en La Habana la Real Factoría
de Tabacos, a cargo, primeramente, de don Martín Loinaz y
después de don Vicente, Caballero de la Orden de Santiago,
con los demás empleados que se requerían para el caso.
Años más tarde, en 1738,
creyéndolo más conveniente el Gobierno, celebró un contrato con don
José de Tallapiedra, el cual transfirió poco después, por la
rebaja que hizo del cuarto, a don Francisco Sánchez de Madrid y
Moreno de Mendoza, marqués de Casa-Madrid, vecino de Cádiz.
Entonces varios vecinos acaudalados de La Habana solicitaron la
contrata, alegando que era más beneficioso para Cuba que la Real
Factoría estuviese en manos de personas establecidas en el país, y
con esta finalidad, acudieron al Ayuntamiento de esta ciudad, para
que éste hiciese la petición al Rey.
El Ayuntamiento de La Habana
envió a la Corte, con amplios poderes, al diputado don Martín de
Aróstegui y Larrea, persona rica y bien preparada, que ofreció
proveer anualmente a España la misma cantidad de tabacos que
estipularon los anteriores contratistas, y, además se obligó a
conducir en los barcos de la Real Factoría todos los pertrechos de
guerra que fueran necesarios enviarse al puerto de La Habana,
encargándose también del abasto de víveres, conducción de población
blanca para la Florida y otras ventajas de gran importancia para los
intereses de la Corona.
El 18 de diciembre de 1740, se
sirvió Su Majestad aceptar la proposición del distinguido diputado
don Martín de Aróstegui y Larrea concediendo al mismo tiempo
varios privilegios a la Real Factoría, especialmente a los azúcares
que ésta embarcara y a los cueros y curtidos, así como al tráfico de
esclavos.
La Real Factoría de La Habana
nombró por juez al capitán general y gobernador de la Isla de Cuba:
por presidente de la Compañía a don Martín de Aróstegui y Larrea,
por directores a don Gonzalo Luis de Herrera y Barrio,
marqués de Villalta; a don Ambrosio Menéndez, a don José
de Arango y Loza, a don Bartolomé de Ambulodi y Arriola y
a don Antonio Parladorio; por tesorero, contador y veedor, a
don Félix Francisco Ruiz y Ramírez, a don Manuel de
Aramburu y a don Alonso de Valdespino y Estrada, vecinos
arraigados de La Habana.
El referido diputado don
Martín de Aróstegui y Larrea, natural de la villa de Aranas en
Navarra, fue alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición de La
Habana, primer presidente de la Real Factoría de Tabacos de la Isla
de Cuba y Caballero de la Orden de Santiago. Casó en esta ciudad
con doña Tomasa Bassave y Espellosa, y dieron origen a una
numerosa y distinguida descendencia, entre la que se encuentran:
Don Martín de Aróstegui y
Bassave, que fue coronel de los Reales Ejércitos, y su hijo, don
Gonzalo de Aróstegui y Herrera, brigadier de infantería de
dichos Ejércitos, diputado a Cortes y gobernador de la Isla de
Puerto Rico. Estuvo en la batalla del puente de Secret, en Francia,
y tomó parte principal en la del Rosellón, siendo durante algún
tiempo prisionero de los franceses, habiendosele tenido por muerto.
Don Martín de Aróstegui y
Herrera, hermano del anterior, fue brigadier de los Reales
Ejércitos, jefe de los escuadrones rurales de Fernando VII, alcalde
ordinario de La Habana y Caballero de la Orden de Carlos III.
La casa solariega de los
Aróstegui se encontraba situada en la calle de Oficios, esquina a
Lamparilla, donde hoy se encuentra la Lonja, también conocida por la
casa de Armona. En ella se alojaron el Duque de Orleáns y sus
hermanos menores, el Duque de Montpensier y el Conde de Beaujolais,
cuando visitaron La Habana en 1798. También se utilizó por algún
tiempo como residencia de los capitanes generales de la Isla.
El Duque de Orleáns, que
después fue rey de Francia con el nombre de Luis Felipe I,
llamó siempre al brigadier Martín de Aróstegui y Herrera,
“Mon cher Martín”. … después visitó La Habana el buque “Hércules”,
mandado por el Príncipe de Joinville, hijo menor de Luis Felipe
el cual fue portador de un saludo cariñoso de su regio padre para el
brigadier Aróstegui, quien en su honor ofreció un gran baile
en el palacio de la Real Factoría de Tabacos, al cual correspondió
el Príncipe con un sarao a bordo de su barco.
Don Martín de Aróstegui y
Larrea primer presidente de la Real Factoría era hermano de don
Martín Esteban que fue brigadier de los Reales Ejércitos,
coronel de Dragones de América y de Caballería de milicias de la
plaza de La Habana, gobernador y capitán a guerra de la villa de
Puerto Príncipe y Caballero de la Orden de Santiago, el cual casó en
esa villa con doña Angela Agüero y Betancourt y dieron origen
a la rama de los Aróstegui de Camagüey y la cual conserva su línea
de varonía en La Habana.
12
Enero 1947