En el
actual Paseo de Carlos III, en las faldas septentrionales de la loma
coronada por el Castillo del Príncipe, se encontraba una hermosa
estancia, propiedad de los Pedroso, atravesada por la Zanja Real, y
cuya finca se prolongaba hasta donde primeramente se construyó la
batería de San Nazario, y después la actual Universidad de La
Habana.
A
mediados del siglo XVIII fue adquirida la antigua estancia de los
Pedroso, por don Martín de Aróstegui y Larrea, natural de la
villa de Aranaz, en el reino de Navarra, caballero de la orden de
Santiago, que pasó a la Isla de Cuba, donde desempeñó los cargos de
alguacil mayor de la Santa Inquisición, y de presidente de su Real
Factoría de Tabacos.
Aróstegui
poseía en la estancia, en el sitio donde hoy se encuentra
establecida la Universidad, una casa que llevaba su nombre, y cerca
del Paseo de Carlos III, se encontraban unos pobres edificios que
servían de alojamiento a los dependientes de la fábrica que tenía
encomendado los trabajos del funcionamiento de dos molinos de
tabaco, pertenecientes a la Factoría que tenía arrendada al Gobierno
don Martín de Aróstegui y Larrea. Por esta razón fue conocido
primeramente este lugar por el nombre de los "Molinos", y después,
por la "Quinta de los Molinos". En 1834, fueron sustituidos los
edificios antiguos por dos casas nuevas, de poco valor, que fueron
destinadas a la dependencia de la fábrica.
El
teniente general don Miguel Tacón y Rossique, duque de la
Unión de Cuba, marqués de Bayamo, capitán general y gobernador de la
Isla de Cuba, ordenó trasladar el ensayo del Jardín Botánico (que
estaba situado en parte del terreno donde se construyó la estación
de ferrocarriles, Villanueva) para el espacio que existía entre
"Molinos" y él Paseo de Carlos III y que se fabricase en la propia
estancia de Aróstegui, una pequeña quinta que sirviera de
recreo a sus sucesores en el Gobierno de esta Isla, y de alojamiento
propio desde su salida del mando hasta su embarque para la
Península. Las obras fueron encomendadas a los hermanos don Félix
y don Francisco Lemaur y de la Muraire, ingenieros militares
de la plaza de La Habana, que construyeron un modesto edificio de
una sola planta de azotes, huecos y tres galerías apersianadas en
sus frentes, que se comunicaba con las pequeñas casas que ya
existían en aquel lugar, y que fueron reformadas para alojamiento de
los criados, cuadra y cochera del Capitán General.
El
fundador de la ilustre familia de Lemaur en España, fue don
Carlos Lemaur y Burriel, natural de Soisson, ingeniero militar
francés,
llamado a España por el marqués de la Ensenada, célebre ministro de
Felipe V, a quien encomendó la reorganización del real cuerpo
de ingenieros militares, y el cual obtuvo más tarde el grado de
brigadier de los reales ejércitos españoles. Casó con doña Juana
de la Muraire y Colart, natural de Barcelona, perteneciente a
una ilustre familia de militares, y tuvieron por hijos, a Isidora,
a Félix, y a Francisco Lemaur y de la Muraire. Los
cuales
1.-
Doña Isidora, casó con el habanero don Francisco Tomás de
Franchi-Alfaro, tercer marqués de la Real Proclamación (perdió
este título en pleito con don Manuel Rafael Recio de Morales y
González-Carvajal), regidor del ayuntamiento de La Habana,
miembro destacado de la casa de los marqueses de la Candia y del
Sauzal, y ascendiente directo de don Francisco Franchi-Alfaro y
Navarro.
2.-
Don Félix, fue ingeniero militar de la plaza de La Habana,
brigadier de los reales ejércitos y gobernador político y militar de
la villa de Trinidad, en la isla de Cuba. Dirigió la instalación del
Jardín Botánico de La Habana, y sus numerosos trabajos merecieron el
elogio del barón de Humboldt, entre ellos, el estudio que realizó
sobre el famoso proyecto del conde de Jaruco y de Mopox, de abrir un
canal que atravesando los llanos de Güines, comunicase a la Capital
con la costa Sur, y él cual dio origen más tarde al actual camino de
hierro.
3.-
Don Francisco, fue mariscal de campo de los reales ejércitos,
virrey interino de Nueva España, gobernador de la plaza de Veracruz,
gobernador político y militar de las Cuatro Villas, en la isla de
Cuba, director y subinspector general del Real Cuerpo de Ingenieros,
y glorioso defensor de la fortaleza de San Juan de Ulúa. Su hija
Felicia, casó con don Antonio Aguilera y Tamayo, hermano
de don Francisco Vicente, regidor alguacil mayor de la
villa de San Salvador del Bayamo el cual durante la guerra de los
Diez años dio libertad a sus esclavos, obtuvo el grado de mayor
general del ejército cubano y desempeñó el cargo de ministro de la
Guerra, sucediendo a Céspedes como presidente de la República
de Cuba en armas.
Don
Francisco Lemaur y Franchi-Alfaro, hijo también del anterior,
casó con doña Joaquina de Santa Cruz y Velasco de la casa de
los condes de Jaruco, y tuvieron por hija, a doña Rosa María
Lemaur y Santa Cruz, se casó con don Antonio María de Zayas y
Beaumont, VIII duque de Amalfi, embajador de Su Majestad, hijo
de los marqueses de Cavaselice.
El
teniente general don Leopoldo O'Donnell y Jórris, duque de
Tetuán, conde de Lucena, capitán general y gobernador de la isla de
Cuba, reconociendo que era demasiado modesta para residencia de
verano de los Capitanes Generales la "Quinta de los Molinos", donde
muchos particulares poseían fincas más hermosas que la destinada al
primer funcionario del país, dispuso que el general de ingenieros
don Mariano Carrillo de Albornoz, fabricase un piso alto
sobre el bajo, con igual repartimiento de piezas, y las cuales se
reducirán a cinco principales en cada piso. También fueron ampliadas
la dependencia de la servidumbre y el pequeño edificio destinado al
cuerpo de guardia, que estaba a unas 80 varas al Este de la
casa-quinta, cuyos jardines se encontraban contiguos al Jardín
Botánico.
1
Junio 1947