The Cuban Genealogy Club of Miami, FL, Inc
Home  Calendar Contact Us Database GalleryNewsletterMeetingsResources

 

 

 

 

Newspaper

Del Pasado - Por el Conde San Juan de Jaruco

El Gran Pianista Desvernine

y Su Culta Descendencia

Don Pablo Desvernine y Legrás, en el mes de agosto de 1823, fue uno de los cubanos que más brillaron en el extranjero, como músico notabilísimo. Era hijo del químico Pierre Emile Desvernine y Losthe, natural de Burdeos, comerciante prominente de La Habana, contador del ferrocarril de Cárdenas y Júcaro y de Adelaida Victoria Legrás y Menard, natural de Nueva York, muy aficionada a la música.

Desvernine, tuvo profesores tan eminentes como fueron, primeramente el alemán Winckler y después el distinguido y culto pianista Juan Federico Edelmann, natural de Strasbourg, establecido en La Habana. Fueron tan grandes los rápidos progresos de Desvernine, que a los trece años de edad llamó la atención en un concierto público que se celebró en el teatro “Principal” de esta ciudad, en el que también tomaron parte aficionadas y distinguidas señoritas de esta sociedad, Chucha Martínez, Salomé Topete y María Teresa Peñalver y Cárdenas, acompañado por la orquesta con una gran Fantasía y variaciones de Herz sobre la “Casta Diva” de Norma.

Poco después, marchó Desvernine a París, donde recibió clases del gran Kalkbrenner, uno de los primeros maestros de piano del mundo, que le presentó en la Sociedad Filarmónica como uno de sus mejores discípulos, haciéndole ejecutar en un magnífico concierto que se celebró en la Sala Pleyal, una de sus grandes composiciones. Allí, en la primera capital del mundo, también tomó Desvernine un curso de Armonía con Douriens y lecciones de estilo del famoso Thalberg, con cuyo artista llegó a tener una gran amistad. También tocó por aquella época el distinguido pianista cubano, en casa del Barón de Fremmont, un trío de su profesor con el violinista Vidal y el violoncellista Franchomme, y también tomó parte en una brillante reunión que ofreció “La France Musical”.

En el invierno de 1846, pasó Desvernine a Madrid, y allí, en unión de otro famoso pianista cubano, don Fernando Aristi, también discípulo de Edelmann, celebró en el teatro del “Circo” dos grandes conciertos donde obtuvo el elogio de grandes críticos. Por consecuencia del éxito obtenido, fue invitado para tocar en Palacio, en unión del famoso Prudent, en un concierto que organizó el valiente e ilustre capitán general Narváez, duque de Valencia, en honor de Isabel II, tocando con tal maestría el distinguido habanero, que fue condecorado con la Cruz de Carlos III, recibiendo al mismo tiempo de manos de la propia Reina, un valioso anillo con brillantes.

Al siguiente año, en 1847, de regresó Desvernine a La Habana, donde le aguardaba el entusiasmo de sus compatriotas, que le organizaron grandes fiestas musicales en “El Liceo”, “La Filarmónica”, “La Habanera” y “Santa Cecilia”, habiéndose leído en esta última Sociedad muchas composiciones alusivas y se repartió con profusión su retrato. Fue tal el entusiasmo del señor Falgueras, gobernador de Matanzas, que abonó de su peculio el alquiler del teatro, para la celebración de los cuatro conciertos en que tocó el famoso pianista cubano.

Más tarde, pasó Desvernine a los EE.UU. en unión de otros artistas, obteniendo grandes éxitos en  Nueva Orleans, Mobile, San Luis, Cincinnati, Filadelfia y otros Estados. Durante su larga estancia en Nueva York, se proporciono con su indisputable talento artístico, una excelente exposición.

Desvernine compuso varias piezas de piano, de las que se publicaron muy pocas, recordando entre otras: un Estudio, que ejecutó y publicó en París, una Serenata para canto y piano con letras del célebre poeta cubano don Rafael María Mendive y Daumy; un capricho sobre la canción cubana "La Bayamesa", dedicado a su amigo don Fernando Aristi y 3 fantasías, para piano sobre las óperas Norma, Lucía y Puritanos. Desvernine fue también organista de la iglesia San Felipe, en cuya época publicó la “Revista musical, artística, literaria e ilustrada”.

Un periódico de la época, como lo siguiente sobre Desvernine: "Es un pianista sumamente delicado y correcto, cualidades que debe no sólo a su rica organización, no sólo a los serios estudios que realizó al lado de eminentes profesores y artistas, sino a los múltiples conocimientos teóricos y a la práctica, que hizo por sí mismo a costa de un trabajo asiduo y concienzudo. Sumamente apasionado al género clásico, lo cultivado con esmero y con felices resultados, llegando a tocar con notable perfección todo el repertorio de Bach, Hayden, Beethoven, Mozart, Mendelson Hummel y otros, sin desatender por eso al género romántico, en el que también ha conquistado buenos lauros.

Entre sus numerosas discípuas se distinguieron la señorita Isabel Mendiola y Miranda, casada después con don Antonio de Urbizo y Mendiola, y la marquesa de Valero de Urriaa, doña María de las Mercedes de la Cuesta y González Larrinaga, hija de los condes de la Reunión de Cuba y casada con don José María Pérez de Urria y Loinaz.  Entre los jóvenes, a don Adolfo de Quesada, que figuró muchísimo en los círculos filarmónicos de Madrid, a don Ernesto Edelmann y Robinson, hijo de su querido profesor don Juan Federico y por último, a don José Morales, que murió prematuramente.

Desvernine tuvo la honra de haber sido el profesor del famoso pianista Eddie Mac Dowell, uno de los más notables músicos americanos y uno de los artistas más distinguidos del mundo musical.

Don Pablo Desvernine y Legrás casó en La Habana el 6 de enero de 1849, con doña Carolina Galdós  y Echániz, natural de la ciudad de Bergerac, hija de un distinguido militar y familiar del famoso escritor español don Benito Pérez Galdós. Dejó una culta y distinguida descendencia compuesta por Dolores, Teresa, Eugenia, Carlos, Eduardo, Ernesto y Pablo Desvernine y Galdós.  De los cuales:

1.- Don Carlos, fue doctor en medicina de las universidades de París, Nueva York y La Habana. Casó con la ilustre María Francisca Pedroso y Martínez de Castilla, y no dejó descendencia.

2.- Don Eduardo, fue catedrático de Lógica del Instituto de La Habana. Poseedor de una gran cultura, fue también uno de los abogados más ilustrados y respetados de esta ciudad. Casó con Margarita Iglesias y Balaguer y no dejó descendencia.

3.- Don Ernesto, casó en La Habana, con María Concepción Pedroso y Pedroso, y dejó por hijas: a María Concepción y a Dulce María Desvernine y Pedroso.

4.- Don Pablo, fue abogado secretario de Hacienda y de Estado, Ministro de Cuba en los Estados Unidos y uno de los más notables catedráticos de derecho civil que ha tenido la Universidad de La Habana. Casó con su prima Elena Desvernine y Zequeira y dejó por hijas: a María Carolina y a Eugenia Desvernine y Desvernine, de las cuales, esta última, casó con el doctor Alfredo Lombard y Sánchez, abogado de esta ciudad.

1 Febrero 1948

                                                                       ********

Back to Del Pasado 1948 List - Page 1

Back to Del Pasado Index

Home

 

 

 

Calendar

 

 

 

Contact Us

 

 

 

Database

 

   

Gallery 

Newsletter Meetings Resources
   
   

© 2007 Cuban Genealogy Club of Miami, Inc., All Rights Reserved.
Any copying, redistribution or retransmission of any of the contents of this website without the express written consent of the Cuban Genealogy Club of Miami, Inc. is expressly prohibited.