La
familia de Armona remonta su hidalguía hasta el siglo XVI, en
que varios de sus miembros tuvieron que hacer pruebas de nobleza
para desempeñar distintos cargos en el ayuntamiento de la ciudad de
Orduña en Vizcaya. Más tarde, los hermanos don José Antonio y
don Matías de Armona y Murga, naturales de Respaldiza, en
Alava, se establecieron en La Habana.
Don
José Antonio, siendo administrador General de rentas reales de
la isla de Cuba e intendente de Ejército, fue comisionado en 1756
por el duque de Grimaldi y el marqués de Squillace, ministros del
ilustrado monarca don Carlos III, para organizar el servicio
de correos en esta Isla. Casó en La Habana con doña María Josefa
Beitia y Castro, hija de los marqueses del Real Socorro, y
pronto quedó extinguida su descendencia.
Don
Matías de Armona y Murga, hermano del anterior, fue mariscal de
campo de los Reales Ejércitos y caballero de la orden de Carlos III,
habiendo también desempeñado a nombre de su mujer, el cargo de
regidor perpetuo del ayuntamiento de La Habana ante cuyo cabildo
había probado su hidalguía. Casó con la ilustre habanera doña
María Dolores Lisundia y Calvo de la Puerta, hija de los
marqueses del Real Agrado, dando origen a una dilatada y distinguida
descendencia, entre la que se encuentra:
Don
Domingo de Armona y Lisundia, que fue coronel de los Reales
Ejércitos y de las milicias de caballería de la plaza de La Habana,
y alcalde de la Santa Hermandad en 1817.
Durante el mando del anciano teniente general Juan Manuel Cagigal
y Martínez, marqués de Casa Cagigal, tercero de su familia en el
gobierno de la isla de Cuba, se iniciaron multitud de robos,
asesinatos y toda clase de crímenes, principalmente en la provincia
de La Habana, a tal extremo que los principales propietarios se
vieron obligados a abandonar sus fincas e intereses, para refugiarse
dentro de la ciudad.
El
teniente general Nicolás Mahy y Romo, inmediato sucesor de
Cagigal en el gobierno de esta isla, con el objeto de devolver
la tranquilidad en los campos, ordenó formar una fuerza armada
compuesta por sesenta hombres, bajo el mando del valiente militar
habanero don Domingo de Armona y Lisundia, el cual en un
corto plazo, al frente de sus aguerridos compañeros, exterminó a los
bandoleros; acordando desde entonces el comercio de Cuba, seguir
sosteniendo de su peculio esta fuerza, que contaba con toda la
simpatía del elemento honrado y trabajador de la población.
Por el
año 1821, la prensa libre había tomado un incremento alarmante a la
sombra de la Constitución y La Habana había llegado a tener veinte y
tres periódicos que publicaban con gran frecuencia artículos
injuriosos contra altos funcionarios y sobre pueriles cuestiones de
familias sencillas miserables e insidiosas ---------- se
debía------- llenar sus------ una ocasión, el ---- fue insultado por
el------ llamado "El Esquife--------------- el cual
tomándose-------------- por su propia mano, le dio una paliza a los
editores. Éste simple incidente se convirtió en suceso político
despertando todas las pasiones de la época, viéndose obligado el
capitán general Mahy a suspender en sus funciones al valiente
Armona, el cual poco después justificó su conducta y fue
repuesto en el mando de su fuerza. Una vez apaciguados los ánimos,
la partida de Armona continuó prestando grandes servicios en Cuba,
liberando al país de muchísimos malhechores, entre ellos los
llamados El Rubio, Caniquí, Miguel Padrón,
Juan Riveros y otros.
Varios
escritores de aquella época, tacharon al bravo militar habanero
Armona, de violento y de déspota, pero es muy cierto que gracias
a él, la población honrada y trabajadora del país, pudo continuar
sus labores agrícolas con absoluta tranquilidad y los gobiernos de
Vives, Ricafort y Tacón, admiraron más de una
vez las proezas de la partida de Armona, que había llegado a ser una
garantía de orden y base de seguridad en los caminos reales de Cuba.
Falleció Armona en La Habana, el 16 de junio de 1842,
habiendo sido casado con la ilustre doña Micaela Armenteros y
Guzmán y Castellón, con la que tuvo numerosos hijos que
contrajeron matrimonio con miembros de las principales casas de la
nobleza de nuestro país.
La
antigua casa de Aróstegui que estaba situada en la plaza de San
Francisco y los mismos solares donde hoy se encuentra la Lonja de
Comercio era también conocida por la casa de Armona debido
probablemente por haber sido habitada por el capitán José Antonio
Armona y Lisundia, casado con doña María Josefa Aróstegui y
Lisundia, pues la verdadera casa de Armona estaba situada en la
calle de Lamparilla número 42.
26
Enero 1947