Don Martín Calvo de la Puerta y Arrieta,
bautizado en la Ciudad de la Habana el 13 de octubre de 1614, fue
capitán de caballos, familiar del Santo Oficio de la Inquisición,
gobernador político de la isla de Cuba y fundador de la Obra-Pía que
lleva su nombre. En su testamento ordenó imponer ciento dos mil
pesos, para que con sus intereses se dotasen todos los años a cinco
huérfanas en mil pesos cada una, “para que dieran sin perder la
honestidad ni el pudor, hijos fuertes y robustos”. Las agraciadas,
que eran elegidas por el patrón, tenían que ser “hijas de padres y
abuelos no afrentados, ni castigados, ni penitenciados por el Santo
Oficio de la Inquisición, ni habían de tener sangre de mala raza,
sino tenidos por cristianos viejos y piadosos. Nombró don Martín
por primer patrón de la Obra-Pía, a su deudo don Nicolás
Castellón y Sánchez Pereira, regidor alférez mayor del
Ayuntamiento de la Habana, y a su fallecimiento, a los hijos,
nietos y demás descendientes del referido alférez mayor. También
legó la casa de su morada, situada en la calle Reales, para
que sirviera de residencia a los patronos.
La obrapía de don Martín Calvo de la Puerta y
Arrieta, dió nombre a la calle donde esta situada la referida
casa Obrapía esquina, a San Ignacio, y en su fachada aparecen las
armas de la familia Castellón, compuestas por un escudo de
plata con un león rampante coronado, sosteniendo en la mano derecha
un castillo.
Otro don Martín Calvo de la Puerta, natural
de Cumbres Mayores, provincia de Huelva, ascendiente del anterior,
fué el primero de esta ilustre familia que se estableció en la
Habana por el año 1574, donde desempeñó los cargos de
escribano de cabildo, procurador general y de alcalde ordinario. En
su segundo viaje a Cuba trajo una real cédula dirigida al gobernador
de esta isla, que dice así: “Por la presente damos licencia a vos
Martín Calvo de la Puerta y a cada uno de los criados que
lleváis a la isla de Cuba, para que de estos reinos y señoríos
podáis vos y ellos llevar a aquella isla para guarda y defensa de
vuestras personas cada uno dos espadas, dos dagas y un arcabúz, y
mandamos que en ello no os sea puesto impedimento alguno. Fecho en
el Pardo a 29 de noviembre de 1583. Yo el Rey”.
Los descendientes de don Martín Calvo de la
Puerta, se distinguieron notablemente en el desarrollo y fomento
de la isla de Cuba. Ocuparon los primeros cargos en el Ayuntamiento
de la Habana, entre ellos, el de Regidor Alguacil Mayor, cuyo
oficio vincularon en su familia antes de obtener el título de conde
de Buena Vista, el cual les fué concedido por los servicios
realizados durante la toma de la plaza de La Habana por los
ingleses, en 1762.
Otro miembro distinguidísimo de esta familia, fué
don Sebastián Calvo y O-Farrill, primer marqués de
Casa-Calvo, mariscal de campo de los Reales Ejércitos, coronel de
infantería del regimiento de milicias de la plaza de La Habana,
gobernador de la Luisiana y luego comisionado por Carlos III
para entregar esta provincia a la república francesa. Más tarde, en
unión de su pariente el general O-Farrill, abrazó el partido
de Napoleón siendo ascendido a teniente general por el rey José
Bonaparte. Bajo este último reinado desempeñó varios cargos de
importancia, siéndole confiscados todos sus bienes y honores a la
caída del gobierno intruso, teniendo que avecindarse en París, donde
falleció en 1820.
Don Pedro José Calvo de la Puerta y Peñalver,
fué seguido marqués de Casa-Calvo, capitán de dragones y coronel de
caballería de milicias de la plaza de La Habana. Al fallecimiento
de su madre le fueron devueltos sus bienes embargados a aquél, por
haber abrazado el partido afrancesado. Un historiador de la época
le llama “el funestamente célebre marqués de Casa-Calvo, asegurando
que su carácter y costumbres suscitaron el enojo de don Miguel
Tacón y Rossique, duque de la Unión de Cuba, capitán general y
gobernador de la isla de Cuba, quien en 1855 le desterró a Puerto
Rico. De allí pasó Casa-Calvo a España para gestionar la revocación
del decreto del general Tacón, sorprendiéndole la muerte a causa de
una pulmonía el 24 de octubre de 1937. Se le acusaba de muy
exaltado en sus pasiones y la tradición refiere sus demasías. Un
hecho suyo dió lugar al drama “El pescador”, de Orgaz, que,
aunque inédito causó indirectamente el destierro del conocido
poeta. En Nueva Orleans se imprimió un folleto titulado “Biografía
de don Pedro Calvo, marqués de Casa-Calvo, contenida en los
documentos y cartas que fueron remitidos desde La Habana para su
publicación”. En este folleto lo presentan “como un hombre lleno de
pasiones y de un carácter violento y perverso”. Su hermano:
Don Ignacio Calvo de la Puerta y Peñalver
siguió como su padre la carrera de las armas y como él, se declaró
por el partido Bonapartista. Siendo coronel de caballería concurrió
a la célebre batalla de Vitoria, que decidió en 1813, la suerte del
Gobierno francés en España. Acogido a la amnistía, regreso a La
Habana prestando servicios como coronel de un escuadrón de milicias
nacionales, formado por miembros de la primera nobleza del país.
Otro vástago destacado de esta ilustre familia
habanera fué don Nicolás Calvo de la Puerta y O-Farrill,
catedrático de la Real y Pontificia Universidad de La Habana. En
1791 introdujo grandes mejoras en el cultivo de la caña y ensayó
varios procedimientos nuevos en la elaboración del azúcar, entre
otros, introdujo de Santo Domingo el método francés de clarificar,
haciendo estos experimentos en su ingenio “La Holanda”, situado
cerca de Güines. También fué uno de los principales promovedores de
la Real Sociedad Patriótica de La Habana. En unión del presbítero
doctor José Agustín Caballero y Rodríguez, gran filósofo
cubano, fué redactor del “Papel Periódico”, que sucedió a la “Gaceta
de La Habana”. En ese periódico fué donde publicó sus principales
artículos sobre la elaboración de azúcar. En 1793, promovió el
establecimiento de un laboratorio y una clase de Química. Su
discurso del 6 de octubre de 1795, que se publicó en el “Papel
Periódico”, le revela como un orador erudito “y vióse seguir a la
última palabra del orador, la primera firma a una suscripción
cuantiosa que será siempre un padrón inmortal de la generosidad
habanera”. Más tarde, Calvo de la Puerta acompañó al ilustre
patricio Arango y Parreño, y al barón de Humbolt, en
sus excursiones por la Isla, y le suministró cuantiosos datos para
su “Ensayo político de la Isla de Cuba”.
Podríamos citar a otros miembros notabilísimos de
esta ilustre familia habanera, pero sería muy larga su relación para
un artículo de periódico.
Son las armas de la familia Calvo de la Puerta, las
siguientes: Escudo dividido en cuatro cuarteles: el primero alto de
la derecha y el último bajo la siniestra, azules, y en cada uno tres
fajas de oro; y los contrapuestos, de plata, y en cada uno un león
de su natural color rampante.