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Del Pasado - Por el Conde San Juan de Jaruco

Militares Cubanos en el Extranjero

Al publicar este trabajo, lo hago sabiendo que nuestra Historia comienza con el descubrimiento de la Isla, y digo esto, porque hay quienes creen, que la historia empieza con ellos.

De una larga relación, quiero solamente dar a conocer un pequeño número de cubanos, que en su mayoría descendían de los primeros pobladores y todos con familias arraigadas en el país, que obtuvieron altas graduaciones en el ejército español, dando nombre y prestigio a Cuba en el extranjero.

Generaciones ilustres, ávidas de no ser menos que las anteriores, que brillaron en primera fila en la administración y fomento de la isla de Cuba.

Con motivo de haber sido nombrado académico correspondiente de varias academias e institutos de la historia y de genealogía, de importantes repúblicas hispanoamericanas, he tenido ocasión de observar, que en la actualidad existe una gran inclinación hacia el conocimiento de los individuos que se destacaron durante la época colonial, buscándose el parentesco con ellos, encontrando no sólo motivos de orgullo en el descubrimiento de figuras admirables vinculadas a la historia de la nación, sino encontrando también un fondo de poesía en la referencia a los hechos culminantes en que tomaron parte los fundadores lejanos de cada hogar, siendo la suprema aspiración de los nativos, tener sangre de conquistadores o de primeros pobladores de América, equiparados por las “Leyes de Indias”, a los grandes capitanes de la gloriosa conquista y colonización española.

Comencemos con varios habaneros que se distinguieron notablemente en 1808, durante la guerra de Independencia española, continuando después solamente como un corto número de ellos, para no hacer demasiado extensa esta relación.

Don Rafael de Arango y Núñez del Castillo, fue coronel de Caballería y uno de los héroes del dos de mayo, siendo ayudante del Regimiento de Artillería, contribuyó con los héroes Daoiz y Velarde, a armar el paisanaje, y con ellos batió al enemigo: la sangre de Velarde, herido de muerte, salpicó sus ropas y poco después, el esforzado Daoiz exhalaba el último suspiro en brazos del valeroso militar cubano.  Incorporado después a las tropas del general Castaños, se encontró en la batalla de Bailén, y más tarde, en otras acciones de Guerra, entre ellas, la del Portazgo, donde fue herido. Una vez en Cuba, publicó el folleto titulado "La Memorable de defensa del Parque de Artillería de Madrid el dos de mayo de 1808". En 1868, a su memoria se rindió en La Habana la evocación más grande que podía tributarse, concediéndose autorización para que se colocara una lápida conmemorativa a los sucesos del dos de mayo, en la casa donde nació este ilustre militar habanero, situada en la calle de Cuba entre Paula y Merced. Fue declarado Benemérito de la Patria.

Don Andrés de Arango y Núñez del Castillo, hermano del anterior, fue también coronel del ejército e ingeniero militar. Al conocer el grito de independencia de los españoles, se puso a las órdenes del general Castaños, bajo cuyo mando estuvo en multitud de acciones militares, entre ellas, la batalla de Bailén. Prisionero de los franceses fue llevado a disposición del mariscal Soult, encerrándolo en el edificio de la Inquisición, de donde pudo escapar.

Don Anastasio Francisco Armenteros y Zaldívar, fue brigadier de infantería, sirviendo en la guerra de Independencia en calidad de edecán del general Castaños, a las órdenes del cual se distinguió en Bailén.

Don José Pascual Zayas y Chacón, fue capitán general de Madrid. Luchó siempre contra el partido francés, y al alzarse los españoles contra las tropas que Bonaparte, rechazó las ofertas que le hicieron los afrancesados. Fue comisionado para pasar a Bayona con el objeto de enterar a Fernando VII sobre los planes de la guerra.  Hizo prodigios de valor en la batalla de Río Seco, y se distinguió en las de Talavera, Ocaña, Medellín y de Albuera. Echó a los franceses de Moguer, y se batió en Niebla contra Soult. Recuperó la ciudad de Cuenca, amenazada por Souchet. Cayó prisionero en Valencia, siendo conducido al castillo de Vincennes, donde permaneció hasta el 7 de marzo de 1814, en que fue puesto en libertad siendo condecorados por el Rey en persona con la Banda de Carlos III. Regresó a La Habana y salió electo diputado por esta capital en 1822.

Don Gonzalo de O’Farrill y Herrera, fue uno de los cubanos que más se distinguieron en su época. A pesar de su equivocada política. Fue teniente general, inspector general de infantería, ministro extraordinario en Prusia, comisario regio, director general de artillería, ministro de la Guerra y presidente del Consejo.  También fue comisionado por el gobierno para conferenciar con el mariscal Murat, sobre la abdicación de Fernando VII. Sirvió a Bonaparte como ministro de la Guerra, teniendo que acompañarlo más tarde a Francia para no regresar jamás a los dominios de España, habiendo sido suspenso de todos sus empleos y dignidades por Fernando VII. Fue más tarde rehabilitado por el mismo Rey.

Don Juan de Jústiz y Urrutia, murió en la guerra de Independencia española con el grado de capitán, de resultas de las heridas que recibió en la batalla de Ocaña.

Don Antonio Modesto del Valle y Castillo, terminó la guerra de Independencia española con el grado de teniente coronel, pasando a La Habana como comandante del Regimiento fijo de esta plaza y más tarde fue nombrado gobernador político y militar de Trinidad.

El general Francisco Díaz-Pimienta, fue almirante de las Flotas y Armada Real de la Guarda de las Indias, almirante de la Flota de Nueva España, maestre del Consejo de Guerra, gobernador de la Real Armada, capitán general de la isla de Menorca y virrey de Sicilia.

Don Tiburcio Díaz-Pimienta y Santander, fue sargento mayor de los Tercios de la Real Armada y gobernador del fuerte de San Antonio, en la ciudad de Evora, Portugal. Su hermano don Juan Antonio fue gobernador y cabo principal del castillo de Cojimar, en La Habana.

Don Gonzalo Chacón y Treviño, marqués de la Peñuela, fue general de galeones y su hermano don Félix, capitán y alcaide de la fortaleza del Morro.

Don Luis Chacón y Castellón, fue coronel de ejército, alcalde del Morro y tres veces gobernador militar de la isla de Cuba.

Don Miguel Beltrán de Santa Cruz y Valdespino, fue capitán de Infantería del Regimiento del coronel marqués de Valde-Sevilla, y su hermano don José fue sargento mayor de la Flota de Nueva España y alcaide del castillo de San Salvador de la Punta, en la Habana.

Don Joaquín de Santa Cruz y Cárdenas, conde de San Juan de Jaruco y de Santa Cruz de Mopox, fue mariscal de Campo e inspector general de todas las tropas de la isla de Cuba.

Don Antonio María González de la Torre y González Aponte, fue coronel de ejército y sargento mayor de la plaza de La Habana y su hijo Jorge María, fue también coronel y secretario del Tribunal Supremo de Guerra.  Hijo de este último fue Luis María que alcanzo el grado de teniente coronel.

Don Ignacio González de la Torre y Urrutia, teniente de Infantería del Regimiento del Príncipe, murió en acción de guerra en la isla de Santo Domingo. Su hijo José Ignacio, fue también teniente en el mismo Regimiento.

Don José María González de la Torre y Urrutia, fue coronel de ejército, gobernador e intendente de la provincia de Cumaná y gobernador interino de la plaza de San Agustín de la Florida; y su hijo Antonio María coronel de Infantería, habiendo también delineado los extramuros de La Habana y trazado el plano del Templete.

Don Mariano González de la Torre y Rives, fue coronel del Real Cuerpo de Artillería y su hermano Joaquín, capitán del Regimiento de Puebla.

Don Anastasio Arango y Núñez del Castillo, fue mariscal de campo y director del Real Cuerpo de Ingenieros.

Don Vicente Jenaro de Quesada y Arango, marqués de Moncayo, fue teniente general. Contrario al régimen constitucional, fue perseguido por las turbas y arrancadas sus orejas, fueron paseadas por Madrid en las puntas de las bayonetas.

Don Manuel José de Jústiz y Umpierrez, marqués  de Jústiz de Santa Ana, fue coronel de ejército, sargento mayor y alcaide del Morro y capitán general y gobernador de San Agustín de la Florida.

Don Vicente de Jústiz y Zayas, fue coronel y alcaide de la fortaleza del Morro de Santiago de Cuba.

Don Francisco José de Jústiz y Urrutia, fue brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros y su hermano Ignacio, fue coronel de Infantería, gobernador político y militar de Chile y gobernador de Valdivia y del Callao.

Don Juan Crisóstomo de Jústiz y Chinchilla, fue coronel, teniente gobernador del Mariel y gobernador de la fortaleza del Morro, en La Habana.  Sus hermanos Manuel y Francisco fueron también coroneles, habiendo muerto este último en la acción de Nazar, durante la guerra Carlista.

Don Fernando Miyares y  Pérez Bernal, fue mariscal de campo y capitán general de Venezuela.

Don Antonio de Sucre y Trelles, fue coronel de Infantería y comandante de las tropas de la plaza de Cumaná, siendo progenitor de don Antonio José de Sucre y Alcalá, general venezolano, vencedor y mariscal de Ayacucho, fundador y primer presidente de la República de Bolivia.

Don Sebastián Calvo de la Puerta y O’Farrill, marqués de Casa Calvo, fue mariscal de campo y comisionado por Carlos III, para entregar la provincia de la Luisiana a la nación francesa.

Don Martín de Ugarte y Aróstegui, fue brigadier y sus hermanos Ignacio, José Rafael, Domingo y Antonio, fueron oficiales de la Marina y del Ejército.

Don Martín de Aróstegui y Bassave, fue coronel del ejército y tanto don Martín de Aróstegui y Herrera, como su hermano Gonzalo, alcanzaron el grado de brigadier. Este último desempeñó el cargo de gobernador de la isla de Puerto Rico.

Don Bruno José Caballero y del Barco, fue teniente coronel de Infantería del Real Cuerpo de Ingenieros.

Don José Ricardo O’Farrill y Herrera, fue brigadier, y su hermano Rafael, coronel de ejército.

Don José Antonio de Arredondo y Ambulodi, conde del Valle-Llano, fue coronel de Infantería y sus hijos también fueron oficiales de ejército.

Don Fernando O’Reilly y Calvo de la Puerta, fue auditor de Marina y su hermano don Manuel, conde de O’Reilly, y de Buenavista, fue brigadier de Infantería.  Sus otros hermanos Pedro y Alejandro, fueron tenientes coroneles de Ejército.

Don Manuel Zequeira y Arango, fue coronel de Infantería, gobernador político y militar de Río Hacha y Santa Marta, y teniente Rey de Cartagena de Indias.

Don Francisco José de Albear y Hernández, fue coronel de Infantería, comandante de las fortalezas de Jagua, San Severino, del Príncipe y del Morro y gobernador de Matanzas; y su hijo Francisco José fue brigadier del Real Cuerpo de Ingenieros y constructor del canal que lleva su nombre.

Don José Rafael Montalvo y Bruñon de Vértiz, conde Macuriges, fue teniente de Navío y sus hijos, don José María y don Casimiro, alcanzaron igual grado en la Armada; y también don Agustín Montalvo y Sotolongo, hermano de los últimos, fue brigadier de la referida Armada.

Don Francisco Montalvo y Ambulodi, fue teniente general, teniente Rey de la Isla de Cuba, capitán general y virrey de nueva Granada. Su hermano, conde de Casa Montalvo, fue brigadier y Rafael y Pedro, hermanos también, obtuvieron el grado de teniente coronel.

Don Tomás Montalvo y Sotolongo, siendo ayudante mayor de la Corona, pereció a manos de los indios en un naufragio. Su hermano Diego, fue coronel de Ejército y comandante del castillo de Atarés.

Don Juan Montalvo y O’Farrill fue mariscal de Campo, y sus hermanos Pedro, Rafael, Francisco y José Lorenzo, alcanzaron el grado de teniente coronel.

Don Hilario Remírez de Estenoz y Sotolongo, fue coronel de Infantería y jefe del castillo de Atarés; y don Felipe, mariscal de Campo, capitán general y gobernador de Caracas y de Puerto Rico.

Don Antonio José de Beitia y Castro, marqués del Real Socorro, fue brigadier de Ejército.

Don Claudio Martínez de Pinillos y Cevallos, conde de Villanueva, fue coronel de Infantería.

Don Jerónimo Du-Quesne y Roustan de Estrada, conde Du-Quesne, fue teniente coronel de Ejército. Su hermano José María, vizconde Du-Quesne, fue contralmirante de Francia; su hermano Melchor, barón Du-Quesne, capitán de Navío y Pedro José, marqués Du-Quesne, fue herido en Costa Firme, mandando una Compañía del Batallón de Cazadores.

Don Pedro Claudio Du-Quesne y Arango, conde Du-Quesne, hijo del último, fue muerto en una Compañía de marinos desembarcados para la defensa de Le-Bourget, al comienzo de la guera Franco-Prusiana en 1870.

4 Agosto 1946

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