La ocupación y
destrucción de la villa de San Cristóbal de La Habana, ocurrida el
10 de julio de 1555 por el pirata francés Jacques de Sores,
bajo el débil gobierno del licenciado Gonzalo Pérez de Ángulo,
alarmó grandemente al virrey de Nueva España y al Consejo de Indias,
pensando en peligro que constituiría la ocupación permanente del
puerto de La Habana por los franceses, creando dificultades en la
comunicación entre Veracruz y Sevilla.
Por esa época,
las calamidades caídas sobre la Isla de Cuba habían consumado la
ruina total de la Colonia. La población blanca había quedado
reducida a treinta y cuatro vecinos con sus respectivas familias,
según la relacción de habitantes enviada a la Corte a raíz del
saqueo de Sores, por don Francisco Pérez Borroto,
escribano público y de cabildo. Los indios, en una condición
miserable estab
Don
Gonzalo Recio de Oquendo y Hoces, bautizado en la Catedral de La
Habana el 8 de febrero de 1701, fue primer marqués de la Real
Proclamación por decreto de 13 de octubre de 1760, séptimo poseedor
del mayorazgo de su Casa, regidor perpetuo del Ayuntamiento y varias
veces alcalde ordinario de esta ciudad. Como regidor alférez mayor
por juro de heredad del Ayuntamiento habanero, proclamó a don
Fernando VI y a su hermano don Carlos III como reyes de
España, así como su padre también había proclamado a don Luis I
y su abuelo, a don Felipe IV, por lo cual eligió la
denominación de Real Proclamación para su título de Marqués.
Don
Gonzalo contribuyó con distintas sumas de dinero y esclavos para
la guerra que sostenía España contra Inglaterra, desde 1739 hasta el
47 y cuando la toma de la Plaza de La Habana por los ingleses, en
1762, el vencedor, conde de Albemarle, lo nombró Teniente
Gobernador. Al ser devuelta esta Plaza a España, Recio de Oquendo
fue procesado por la conducta que observó durante el breve mando
inglés en La Habana, siendo poco después sobreseída su causa y
rehabilitado con todos sus honores.
Desde
el punto de vista histórico, la ascendencia criolla del primer
marqués de la Real Proclamación, es una de las más valiosas en
nuestro país, pues sus antepasados ocuparon desde la fundación de la
Villa de San Cristóbal de La Habana, los primeros cargos del
Ayuntamiento, representado el actual dignatario de este título,
cuatrocientos años de nobleza continuada en nuestro territorio,
recordando sus ilustres apellidos a una serie de nobles personajes
que contribuyeron notablemente al desarrollo y fomento de la Isla de
Cuba.
Examinando una sola línea del árbol genealógico del primer
marqués de la Real Proclamación, encontramos: que don Antón
Recio y Castaño, natural de Castilla y tronco inicial de esta
familia en Cuba, desempeñó los siguientes cargos en nuestro
Ayuntamiento: diputado, procurador general, regidor por elección y
más tarde, en la calidad de perpetuo en sustitución del valiente don
Juan de Lobera. En 11 de mayo de 1569, fue nombrado tesorero
de la Santa Cruzada y por Real título de 15 de diciembre del mismo
año, fue el primero en Cuba que obtuvo el cargo de depositario
general del Ayuntamiento de La Habana.
En una
relación de habitantes enviada a la Corte que se hizo en La Habana
el 10 de julio de 1555, don Francisco Pérez Borroto,
escribano público y de cabildo, consta que la población de esta
Villa había quedado reducida a treinta y cuatro vecinos, después del
saqueo que le hizo el pirata Jaques de Sores, apareciendo
entre los supervivientes don Antón Recio y Castaño.
Recio
fundó en el pueblo de Regla la fábrica de azúcar denominada “Guaicanamar”,
poseía varios hatos de ganado vacuno en los alrededores de La Habana
y algunos solares en la Plaza de esta Villa, que era entonces el
barrio más aristocrático. Falleció en 1575 siendo casado con doña
Catalina Hernández, con la que no tuvo sucesión, habiendo
otorgado en unión de ella, escritura de mayorazgo el 11 de julio de
1570, ante el escribano Francisco Pérez Borroto, por la cual
vincularon y fundaron el primer mayorazgo en Cuba a favor de Juan
Recio, hijo de Antón con Cacanga, hija del
cacique indio de Guanabacoa, siendo ambos solteros.
Don
Juan Recio, primer poseedor del referido mayorazgo, fue
legitimado por Real Provisión de 16 de noviembre de 1567, “para que
pudiera tener, gozar y heredar todos y cualesquiera bienes que le
fueran dejados en cualquier manera y gozar de las honras, gracias,
mercedes, franquezas y libertades de que gozan los que son de
legítimo matrimonio”. Además don Juan desempeñó los cargos de
regidor perpetuo, tenedor de bienes de difuntos y depositario
general del Ayuntamiento de La Habana. Su hijo:
Don
Antón Recio y Avellaneda, fue segundo poseedor del mayorazgo,
regidor depositario general y alcalde de la Santa Hermandad, en La
Habana.
Doña
María Recio y del Corral, hija del anterior, bautizada en la
Catedral de La Habana el 11 de febrero de 1593, fue tercera
poseedora del mayorazgo. Casó en la referida Catedral el 19 de julio
de 1606, con don Pedro Redondo Villegas, contador de la Real
Hacienda y alcalde ordinario de La Habana, el cual por no haber en
aquel momento Alférez Real en la ciudad, fue encargado por el
Cabildo, en 1621, para proclamar a don Felipe IV como rey de
España. Tuvieron por hija a:
Doña
Juana Recio Villegas, nacida en La Habana en el mes de marzo
de 1612, que fue cuarta poseedora del mayorazgo, para cuyo disfrute
tuvo que anteponer el apellido Recio al de su padre, por ser
requisito indispensable para hacer uso de él. Casó en la Catedral de
esta ciudad el 13 de marzo de 1624, con el capitán Martín Salcedo
de Oquendo y Jáuregui, receptor de penas de cámara y alcalde
ordinario de La Habana, pariente del famoso almirante guipuzcoano
don Antonio de Oquendo y Zandategui, cuyo nieto siendo
capitán de Mar, obtuvo el título de Marqués de San Millán. Tuvieron
entre otros hijos: a Pedro Recio de Oquendo y a Antonio de
Oquendo y Recio. Los cuales:
1.-
Don Pedro Recio de Oquendo, nacido el 24 de marzo de 1627,
fue quinto poseedor del mayorazgo de su Casa. Cedió el terreno donde
se construyó el Santuario de Nuestra Señora de Regla y fue alguacil
mayor del Ayuntamiento de La Habana. Falleció el 29 de octubre de
1691 sin dejar sucesión legítima por lo que pasó el mayorazgo a su
sobrino don Martín, sobre el cual trataremos más adelante.
2.-
Capitán Antonio de Oquendo y Recio, hermano del anterior, fue
alcalde ordinario de La Habana en 1666. Casó con doña Catalina
Velázquez de Cuéllar y Mexías, perteneciente a la familia del
primer gobernador de la Isla de Cuba. Tuvieron por hijo a:
Don
Martín Recio de Oquendo y Velázquez de Cuéllar, que fue sexto
poseedor del mayorazgo, alcalde ordinario, procurador general y
tercer regidor alférez mayor del Ayuntamiento de La Habana. Casó en
la Catedral de esta ciudad el 11 de junio de 1686, con doña
Leonor de Hoces y Valdespino, hija de don Lope de Hoces y
Córdoba, capitán de infantería, alcaide de la fortaleza del
Morro y de doña Beatriz María de Valdespino y Guilizasti.
Tuvieron entre otros hijos al ya mencionado don Gonzalo Recio de
Oquendo y Hoces, primer marqués de la Real Proclamación, que
falleció sin sucesión el 24 de julio de 1773, recayendo entonces el
mayorazgo que disfrutaba fundado por don Antón Recio y Castaño,
en su sobrino nieto don Manuel Rafael Recio de Morales y González
Carvajal, alcalde ordinario de La Habana, el cual obtuvo también
años después, el marquesado de la Real Proclamación, en litigio y
sentencia judicial contra don Francisco Franchi Alfaro y Franchi
Alfaro, tercer marqués de este título.
Una
vez suprimidos los mayorazgos, los primogénitos de esta familia a
quienes hubiese correspondido llevarlo, por respeto a su tradición
han continuado anteponiendo el apellido Recio, mientras que los
demás miembros de esta noble familia, usan solamente Morales.
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Marzo 1952