La
bella y distinguida benefactora Margarita Foxá y Calvo de la
Puerta V marquesa de Casa Calvo, nacida en Roma el 12 de enero
de 1854, era hija de don Francisco Foxá y Bassols, Maestrante
de Zaragoza, descendiente de los antiguos barones y valversores de
Foxá en Gerona, condes de Foxá, que remontan su origen a Euberto,
primer valversor de Foxá en tiempos de Carlomagno, y de la
ilustre y bella habanera doña Luisa Calvo de la Puerta y Cárdenas,
perteneciente a la casa de los condes de Buenavista y marqueses de
Casa Calvo.
Con
una serie de papeles que Margarita dejó, escribieron un libro
de cuentos titulado "Páginas Olvidadas", impreso en París, pero en
español en que dice su autor anónimo: "son destellos del alma
dispersos de una imaginación exuberante y de una gran cultura
literaria que producen triste emoción en los que tuvieron la suerte
de conocerla. La síntesis de su vida sería ya suficiente para
inspirar sentimientos de dolorosa simpatía en todo corazón noble y
generoso”.
Debido
a profundas contiendas políticas que sufrió su padre, siendo aún
niña Margarita, pasó de la opulencia a la estrechez de la
emigración y a injustificadas persecuciones, llegando a arrebatarles
sus bienes merced a confiscaciones y atropellos que nunca fueron
autorizados por el Gobierno de la Metrópoli.
Casó
con Julio de Arellano y Arróspide, natural de Bilbao, marqués
de Casa Arellano (título Pontificio), distinguido diplomático
español, que fue Ministro en Argentina y Embajador en París, donde
llevo varios años de Secretario, recorriendo también Margarita
gran parte del Continente americano ostentando su marido la
representación diplomática de España.
Arellano
intervino en la ruidosa causa de la anulación del matrimonio del
distinguido habanero don Francisco Serrano y Domínguez, III
conde de San Antonio, primogénito de los duques de la Torre, y de
María Mercedes Martínez de Campos y Martín de Medina, hija de
los condes de Santovenia, por cuyo asunto se enemistó con la duquesa
de la Torre, teniendo que abandonar su cargo de Secretario de la
Embajada de España en París donde llevaba muchos años.
Cuando
a Margarita le sonreía todo lo que generalmente se cree que
constituye la suprema dicha en la vida, surgió una cruel enfermedad
que la llevó a la tumba en París el 14 de diciembre de 1904,
habiendo encargado a su marido hiciese a su nombre varias donaciones
en Cuba, entre ellas a la Casa de Beneficencia y Maternidad,
fundación de un asilo de ancianos en su finca “Matilde”, situada en
Artemisa, y legar a España la casa donde hoy se encuentra instalada
su Embajada en La Habana. Por encargo suyo también, fueron
entregadas sus valiosas joyas a la Iglesia de San Felipe, de esta
ciudad, para que sirvieran de ornamentos a la Virgen del Carmen. Sus
encargos fueron cumplidos al fallecimiento de su marido ocurrido en
Madrid el 5 de mayo de 1909.
El
marqués de Villa Urrutia, sustituto de Arellano en la
embajada de España en Francia, no lo trata muy bien en su obra
"Palique Diplomático", diciendo entre otras cosas desagradables:
"que Arellano tenía la costumbre de mentir, a semejanza en
esto a Matternich, de quien dijo Napoleón, que mentía
demasiado", y refiriéndose a Margarita, agrega Villa
Urrutia, "que adolecía de la misma debilidad de mentir, acaso
por contagio y que era una bella habanera con rostro de Madonna
florentina, sobre un cuerpo poco airoso, que nada tenía de
Afrodita".
Tres
magníficos retratos de Margarita Foxá, marquesa de Casa
Calvo, existen en La Habana: uno de ellos, lo conserva
admirablemente su sobrina, la condesa de Santa María de Loreto,
hecho por el gran artista italiano Palmaroli; otro, en la
Embajada de España, pintado por Moreno Carbonero, y el
tercero en la Casa de Beneficencia y Maternidad, que ostenta la
firma del gran Sorolla.
Los
Foxá probaron varias veces su nobleza para ingresar en distintas
instituciones nobiliarias y entre sus miembros más destacados
encontramos al teniente coronel don Narciso Foxá y Andreu,
volvasors de Foxá y de Boxadors, gentilhombre de cámara de su
Majestad, miembro de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona,
que fundó a su costo el escuadrón de Húsares de San Narciso, al
frente del cual se encontró en el sitio de Gerona, cuando la guerra
de Independencia, asistiendo además a los combates de Báscara y de
Mollas del Rey, así como a la toma de Bañolas.
Don
Narciso Foxa y Miquel, noble de Cataluña y hijo del anterior,
fue señor del lugar y castillo de Foxá y del Boxadors, teniente
coronel de Infantería, condecorado con varias cruces de la Orden
Militar de San Fernando. Obtuvo por Real despacho de 9 de junio de
1866, el título de Conde de Foxá en consideración a sus servicios
muy especialmente a los de su padre y cuya dignidad lleva en la
actualidad con gran prestigio su bisnieto don Agustín de Foxá y
Tórroba, tercer conde de Foxá, poeta y escritor distinguido,
caballero del Cuerpo Colegiado de la Nobleza de Cataluña y primer
secretario en La Habana de la Embajada de España, en estos momentos,
Encargado de Negocios.
La
bella doña Luisa Calvo de la Puerta y Cárdenas, madre de doña
Margarita Foxá, quinta marquesa de Casa Calvo, su hermosura
dio ocasión para que le hicieran la siguiente quintilla:
"Ese
lunar doña Luisa,
vale
un mundo y vale dos,
y si
lo anima tu risa,
vale
cuanto se divisa
entre
los hombres y Dios"
Don
Martín Calvo de la Puerta, bautizado en la parroquia de Cumbres
Mayores, Sevilla, el 19 de septiembre de 1551, tronco inicial de
esta nobilísima familia en Cuba, donde desempeñó los cargos de
procurador general del Ayuntamiento y de alcalde ordinario de La
Habana. En su segundo viaje a esta Isla trajó una Real cédula
dirigida al gobernador don Gabriel de Luján, "recomendándolo
para que lo ocupase en oficios y cargos del Real servicio, con
arreglo a su calidad y habilidad". También presentó otra Real cédula
que decía: "Por la presente damos licencia a vos Martín Calvo de la
Puerta y a cada uno de los criados que lleváis a aquella Isla, para
guarda y defensa de vuestras personas, cada uno, dos espadas, dos
dagas y un arcabuz y mandamos que en ello no os sea puesto
impedimento alguno, fecho en el Pardo a 29 de noviembre de 1583. Yo
El Rey".
Otro
Martín Calvo de la Puerta y Arrieta, nieto del anterior, fue
capitán de Caballos, familiar del Santo Oficio de la Inquisición y
gobernador político de la Isla de Cuba. En su testamento mando
imponer ciento dos mil pesos a tributo, para que con éstos dotasen
todos los años a cinco huérfanas en mil pesos a cada una, "para que
dieran sin perder la honestidad ni el pudor, hijos fuertes y
robustos”. Esta obrapía dio nombre en La Habana a la calle donde
residía don Martín, y cuyo edificio pertenece en la
actualidad a esta fundación.
Don
Sebastián Calvo de la Puerta y Gatica, regidor del Ayuntamiento
y alcalde ordinario de La Habana, vinculó a su familia el cargo de
Alguacil Mayor, el cual traía anexo el llamado “Derecho de
Puñalada”, que consistía en pagar al Alguacil tres reales por cada
res que se matase en La Habana, y éste por su parte quedaba obligado
a pagar y poner los griferos, carros y mulas para llevar la carne a
los establecimientos. El “Derecho de Puñalada” lo disfrutaron sus
descendientes, los condes de Buenavista, hasta principios del siglo
actual.
Don
Pedro José Calvo de la Puerta y Arango, hijo del anterior, fue
catedrático de Derecho de la Real y Pontificia Universidad de San
Jerónimo de La Habana, regidor perpetuo del Ayuntamiento y alcalde
ordinario de esta ciudad. Por Real despacho del 10 de abril de 1766,
obtuvo el título de Conde de Buenavista, y su hijo menor don
Sebastián, fue mariscal de campo de los Reales Ejércitos,
gobernador de la Luisiana y más tarde encargado por don Carlos
III, para entregar esta provincia a la República Francesa.
4 Mayo
1952