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Del
Pasado - Por el Conde San Juan de Jaruco
Hospital de San Juan de Dios
Por documentos existentes en el
archivo de Indias se sabe que a raíz de la fundación de La Habana fue
creado con limosnas el primer hospital que tuvo esta Villa, para
atender a sus pobres vecinos enfermos y también a los forasteros que
carecían de recursos. Los gastos que ocasionaba este establecimiento
eran sufragados por los pocos vecinos pudientes con que contaba la
naciente villa de San Cristóbal de La Habana.
Primeramente fue conocido este
hospital con el nombre de San Felipe y Santiago, y más tarde por el de
San Juan de Dios, el cual estaba situado donde hoy se encuentra el
parque que lleva este último nombre.
Durante el mando de don García
de Osorio (1565-68), gobernador de la isla de Cuba, llegó a La
Habana con un formidable armamento el adelantado don Pedro Menéndez
de Avilés, general de la real armada de Indias, con el objeto de
preparar la conquista de la Florida, él cual notando el pobre albergue
donde asistían en La Habana a los enfermos del estado civil, arrendó
una casa para la curación de los militares y marinos que cayeran
enfermos o heridos durante la campaña que iba a emprender.
Terminada con gran éxito la
conquista de la Florida, fue refundido el asilo militar improvisado
por el Adelantado, en el hospital de San Juan de Dios, destinado hasta
entonces para la gente del pueblo, siendo las hospitalidades de los
militares agregadas entonces a este asilo, así como las limosnas,
suscripciones mensuales y las cortas rentas que producían algunas
mandas pías que se habían ido legando para su sostenimiento.
Careciendo el hospital de médicos y de buena administración, se
dispuso por una real cédula del año1602, que pasaran a La Habana para
llenar este cometido cuatro frailes de la orden de San Juan de Dios,
llamados Diego de la Fuente, Andrés de Alcaraz, Gonzalo González
y Andrés de la Paz, a quienes fue entregado el hospital de San
Juan de Dios, con todas sus pertenencias, ante el escribano Luis
Pérez Costilla.
Poco después fueron aumentadas
las escasas entradas del hospital con una parte del noveno y medio de
la renta decimal, y en 1617, se le consignaron la mitad de los
productos de Penas de Cámara, y también en 1634, se dispuso que se
descontase un real de plata fuerte por cada día de hospitalidad a los
******** guarnición de La Habana. Otros auxilios y legados le
permitieron a este establecimiento seguir ofreciendo sus servicios a
los vecinos pobres habaneros.
El primero de julio de 1787, se
estableció por el real patronato y el diocesano, un administrador con
carácter de síndico, y un mayordomo depositario de las rentas del
hospital, cuya disposición fue aprobada por Su Majestad el 21 de marzo
de 1793. Su primer administrador fue el licenciado Tomás Mateo
Cervantes y Gómez, natural de La Habana, quien con su actividad y
economía terminó el templo del hospital, completándolo con un buen
presbiterio y altar mayor, y con una capaciosa sacristía. También fue
ampliado el edificio con un segundo claustro de celdas, y otras dos
salas de enfermería que recibían luz por la calle de Habana. Este
hospital estuvo bajo la administración ya de los seglares ya de los
padres Juaninos, hasta 1842 en que empezó a aplicarse a esta Isla la
secularización de monacales, siete años antes observada en la
Península, siendo reemplazados con cabos de sala, enfermeros y
practicantes. En 1845, se trasladaron a este hospital los estudios de
medicina, que anteriormente se encontraban en San Ambrosio, y se
construyó una sala para que sirviera de anfiteatro anatómico,
declarándose en 1857 este hospital, establecimiento local de
beneficencia pública.
El movimiento del hospital de San
Juan de Dios, empezó a disminuir considerablemente cuando en 1842
empezó a funcionar en el edificio de la Factoría, un vasto hospital
militar, y también por el mejoramiento que se hicieron en los demás
asilos de beneficencia de La Habana.
El referido licenciado Tomás
Mateo Cervantes y Gómez, notable administrador del hospital de San
Juan de Dios, fue además síndico procurador general del Ayuntamiento,
familiar y alguacil mayor perpetuo del Santo Oficio de la Inquisición,
comisario de guerra y miembro distinguido de una familia procedente de
Cádiz establecida en La Habana a principios del siglo XVIII. Casó con
doña Josefa de Castro-Palomino y Morales, con la que tuvo entre
otros hijos a Tomás Agustín, y a Agustín Ramón Cervantes y
Castro-Palomino. Los cuales:
1. Don Tomás Agustín,
fue ministro oficial real de América y administrador depositario
general de las Temporalidades de la isla de Cuba. Casó con doña Inés
María Interian y Castro-Palomino, y tuvieron una distinguida
descendencia.
2. Don Agustín Ramón,
fue teniente coronel de los Ejércitos Nacionales españoles, y
comandante de armas del partido de Santiago de la Vegas, en la isla de
Cuba.