Familia de La Torre
Según
real título del 28 de octubre de 1607, fue nombrado por cinco años
gobernador y capitán general de la Isla de Cuba, don Gaspar Ruiz
de Pereda, caballero de la orden de Santiago, con el sueldo de
dos mil pesos anuales.
El
gobernador Pereda llegó a La Habana con cuatro navíos a su
cargo, en el mes de junio de 1608, acompañado por cincuenta hombres
que quedaron en esta plaza para reforzar su guarnición. Durante su
gobierno encontró grandes dificultades económicas, a tal extremo,
que se vio obligado a vender el oficio de alguacil mayor de La
Habana a don Alonso Velásquez de Cuellar lo cual afectaba a
su bolsillo y grandemente a su dignidad. Armó dos embarcaciones
para proteger las costas de esta Isla y para recoger los minerales
de la villa del Cobre, en Santiago de Cuba, cuyas minas explotaba el
capitán Francisco Sánchez de Moya.
Durante su brillante mando sostuvo grandes luchas con don Juan de
Villaverde, gobernador de Santiago de Cuba y con Fray Alonso
Enríquez de Almendáriz, nombrado obispo de Cuba en 1610,
sacerdote de carácter áspero y violento “que le hacía más propio
para general de galeras que para el oficio pastoral”, y el cual
excomulgó al capitán general Pereda, por haberse éste opuesto
a erigir en Catedral la parroquial Mayor de La Habana. El
intolerante prelado hizo ir solemnemente a todo el clero de esta
ciudad en procesión a apedrear y anatemizar la casa del capitán
general, teniendo durante un año a todos los vecinos que morían en
la capital privados de sepultura en lugar sagrado, por lo que tuvo
el gobernador Pereda que enviar a Santiago de Cuba a un
cuerpo armado con el encargo de prender al Obispo si no lo absolvía
y retiraba la disposición de no enterrar en lugar sagrado a los
vecinos de La Habana, lo cual consiguió poco después el enérgico y
acertado capitán general Pereda.
Entre
otras instrucciones de la Junta de Guerra que trajo a Cuba el
gobernador Pereda, fue la de vigilar a don Juan González
de la Torre y Sanz, maestre mayor de las fortificaciones de La
Habana, “pues parecía que éste no daba a los trabajos que le habían
sido encomendados la actividad necesaria, y que sacaba de su cargo
presupuestos ilícitos”. Hechas las investigaciones pertinentes, el
capitán general Pereda informó a la Corona, que don Juan
González de la Torre era un competente y probo funcionario, y
que no era posible que pudiera vivir con numerosa prole, con
ochocientos ducados de sueldo.
En el
cabildo celebrado por el Ayuntamiento de La Habana el 11 de abril de
1603, el referido don Juan González de la Torre y Sanz,
natural de Hesles, en el valle de Cayón, Montañas de Burgos,
aparejador de la fortaleza del Morro y maestre mayor de las
fortificaciones de la plaza de La Habana, presentó un testimonio
expedido por la real audiencia de Medina del Campo, en la que
acreditó pertenecer a familia de Casa y Solar conocido, de devengar
quinientos sueldos aurios y de ser de notoria hidalguía. En 1605,
desempeñó también el cargo de procurador general del Ayuntamiento de
La Habana. En los postreros años del siglo XVI, casó en la
parroquial Mayor de esta ciudad con la ilustre habanera doña
Juana de Orellana y Sotolongo, miembro de una de las más
destacadas y nobles familias del país, dando origen a una
distinguida y dilatada descendencia, entre la que se encuentran:
Don
Antonio María González de la Torre y González Aponte, que fue
coronel de los Reales Ejércitos y sargento mayor de la plaza de La
Habana. Su hijo Jorge María, fue también coronel y
secretario del Tribunal Supremo de Guerra, y don Luis María de la
Torre y Navacerrada, hijo de este último, fue teniente coronel
de los Reales Ejércitos.
Don
Félix González de la Torre y González Aponte, era capitán de una
de las compañías de milicias de La Habana, cuando fue tomada esta
plaza por los ingleses en 1752.
Don
Ignacio González de la Torre y Urrutia, siendo teniente de
infantería del regimiento del Príncipe, murió en acción de guerra en
la Isla de Santo Domingo, y su hijo José Ignacio, fue también
oficial distinguido del propio Regimiento.
Don
José María González de la Torre y Urrutia, fue coronel del
ejército, gobernador e intendente de la provincia de Cumaná y
gobernador interino de la plaza de San Agustín de la Florida. Su
hijo Antonio María, fue también coronel de ejército
secretario del virreinato de Nueva España y secretario político de
varios capitanes generales de la Isla de Cuba. También trazo los
extramuros de La Habana y el plano para construir el Templete frente
a la plaza de Armas.
Don
Mariano González de la Torre y Rives. Fue coronel del real
cuerpo de Artillería y su hermano Joaquín capitán del
regimiento de Puebla.
El
licenciado José María de la Torre y de la Torre fue abogado,
catedrático de la Universidad de La Habana, distinguido geógrafo,
estadista, arqueólogo y uno de los hombres que con sus libros más
han contribuido a la instrucción en nuestro país. Fue nombrado
miembro de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País de La
Habana, de la Real Academia de Historia de Madrid, de la de
Geografía de París y de Londres y de la Etnográfica de Nueva York.
A instancia del barón de Humbolt, lo acogió en su seno la Sociedad
de Anticuarios de Copenhague.
Entre
los frecuentes enlaces distinguidos de esta familia encontramos el
de doña María Luisa de la Torre y Bassave, nacida en Matanzas
el 5 de abril de 1856, que casó con don Francisco Borbón y
Castellví, teniente general del ejército español, consejero del
Tribunal Supremo de Guerra y Marina, investido con la insigne Orden
del Toisón de Oro, hijo del infante Enrique de Borbón y Borbón,
primer duque de Sevilla (hermano del rey consorte Francisco de
Asís) y de doña Elena Castellví y Shelly, de la casa de
los condes de Carlet.
16
Marzo 1947