Una de
las familias que más han contribuido al desarrollo fomento de la
Isla de Cuba, ha sido la de Santa Cruz, y por eso se encuentra
vinculada a la historia de la nación. Remonta su origen a don
Fernán de Santa Cruz, que sirvió en la guerra de la Vega de
Granada, obteniendo ejecutoria de nobleza el 20 de diciembre de
1457. Su hijo don Rodrigo, Caballero de la Banda, fue
secretario de los Reyes de Castilla don Juan II y don
Enrique IV, y Embajador de este último ante los soberanos de
Aragón y de Navarra.
A
principios del siglo XVII, llegó a La Habana el licenciado Pedro
de Santa Cruz y Beitía, comisionado por Felipe IV para
fundar el Real Tribunal de Cuentas, con facultad para intervenir en
las operaciones de Santo Domingo, Puerto Rico, Jamaica y la Florida,
y de cuyo Tribunal fue su primer Contador por espacio de 32 años.
Don
José de Santa Cruz y Valdespino fue jefe de la Flota de Nueva
España y en 1710 alcaide del Castillo de San Salvador de la Punta,
en La Habana, que era entonces el tercer cargo en el Gobierno de
esta Isla; y cuando la toma de esta Plaza por los ingleses en 1762,
era alcalde de esta ciudad. Su hijo, el corregidor don Pedro de
Santa Cruz y Calvo de la Puerta, el cual al presentarse el
vencedor, conde de Albemarle, en el Ayuntamiento habanero
para pedirle a sus funcionarios obediencia a su soberano, contestó
con romana entereza, con gran hidalguía el alcalde Santa Cruz: "....
que por vínculos de sangre y por juramento, él y sus colegas eran
vasallos de Carlos III; que legalmente podía sólo pedirles
obediencia pasiva y ésta prometía; que en eras de su felicidad,
estaban dispuestos a sacrificar bienes y existencia". Capaz
Albemarle de apreciar tanta nobleza moral, no persistió en su
deseo.
El
coronel don Joaquín de Santa Cruz y Chacón, miembro fundador
de la Real Sociedad Patriótica de La Habana, y el marqués de San
Felipe y Santiago, fueron los primeros que representaron en las
Cortes de Cádiz al pueblo cubano, el 6 de agosto de 1810, conforme a
lo dispuesto por el Consejo de Regencia que regía en aquellos
momentos los destinos de España.
Don
Pedro de Santa Cruz y Aranda, alcalde de La Habana, obtuvo en
1743 un oficio de regidor de este Ayuntamiento, cuyo cargo vinculó
en su familia por juro de heredar, para sí, sus hijos y demás
descendientes, siendo numerosísimos los miembros de esta familia que
pudiéramos citar durante la época colonial, ocupando los primeros
cargos públicos y contribuyendo en todas las ramas de la actividad
humana, al desarrollo y mejoramiento de la Isla de Cuba.
Dos
mayorazgos anexos a los títulos de conde Santa Cruz de Mopox, y de
conde y señor de San Juan de Jaruco, aseguraba la posición económica
de los primogénitos de esta familia.
El
actual conde de San Juan de Jaruco y de Santa Cruz de Mopox, es don
Francisco Xavier de Santa Cruz y Mallen, Correspondiente de
la Historia de Cuba, de la Real Academia de España, y de otras
corporaciones culturales extranjeras, y miembro de la Sociedad
Económica de Amigos del País de La Habana, autor de la obra
genealógica "Historia de Familias Cubanas". Está casado con María
del Carmen Goicoechea y Durañona, teniendo por hijos: a
Javier, a Joaquín, a Pedro y a Mercedes de
Santa Cruz y Goicoechea.
12
Febrero 1948