Doña
María Dolores Agramonte Zayas Zamudio, nacida el 16 de
septiembre de 1854, fue una de las cubanas que más brindaron en las
cortes europeas por su belleza, elegancia y gran refinamiento.
Obtuvo certificación de armas e hidalguía expedida por don Félix
de Rújula y Martín Crespo, cronista y rey de armas de Su
Majestad Alfonso XIII.
La
distinguida cubana era hija del Licenciado Francisco Agramante y
Agüero, auditor de Guerra y miembro de una de las más antiguas y
nobles familias de la villa de Santa María de Puerto Príncipe, y de
doña María Dolores de Zayas Zamudio y Hechevarría, natural de
Santiago de Cuba. Casó brillantemente en París el primero de
septiembre de 1881, con el príncipe Dominique Marie Ignace de
Radziwill, natural de Poloneczka, hijo de Constantino,
príncipe de Radziwill, conde de Szydlowiec y de Adela Karnicka.
Pertenecen los príncipe de Radziwill a la antigua casa católica de
Lithuanie, estirpe de “boyars” que remonta su origen a Wojazund,
fallecido en 1412, y cuyos esclarecidos miembros conquistaron por
las armas su admisión en la nobleza de Polonia en la primera mitad
del siglo XV.
Los
Agramonte elevan su ascendencia en Cuba, a su progenitor don Juan
de Agramonte y Sarasa, vecino de Larga, en el antiguo reino de
Navarra, que obtuvo permiso de la Casa de Contratación, establecida
en Sevilla, para pasar a Santiago de Cuba el 8 de octubre de 1538,
con el objeto de ocupar el cargo de contador de su Real Hacienda.
En
1548, el propio contador Agramonte informo al emperador
Carlos V "que no existía oro en Cuba, y que por lo tanto no
podían hacerse grandes recaudaciones, pero que esperaba que pronto
se establecieran varios ingenios de azúcar, que producirían enormes
riquezas". Este informe de Agramonte parece que tenía
relación con la disposición dictada en 1531, por la cual toda renta
de Cuba debía de ser destinada a la compra de negros para
distribuirlos entre los agricultores, que tendrían que pagarlos a
largo plazo; y por eso también vemos que un año después, las
autoridades de Baracoa y Santiago de Cuba dirigieron a la Corte una
solicitud pidiendo parte de la renta Real, para comprar esclavos y
fundar ingenios.
Deudo
muy cercano del diligente Contador fue don Clemente Agramonte,
natural igualmente de Navarra, que se estableció primeramente a
mediados del siglo XVI, y el cual pasó poco después a Santa María de
Puerto Príncipe, dando origen a una dilatada y distinguida
descendencia que se destacó notablemente durante la época colonial
ocupando los primeros cargos públicos, y también en la era
republicana, encontrándose en esta última el licenciado Ignacio
Agramonte y Loinaz, abogado, que tan pronto fue iniciado el
movimiento de Yara, lo secundó en Puerto Príncipe, ayudando al
alzamiento de la ciudad el primero de noviembre de 1868, siendo de
los primeros en salir al campo de la revolución, donde alcanzó el
grado de mayor general, muriendo en una batida que se efectuó en el
potrero Jimaguayú, el 11 de junio de 1871.
Doña
María Dolores Agramonte y Zayas Zamudio, y su marido el
príncipe de Radziwill, tuvieron por hijos: a Dolores, a
Isabel y a Jerónimo. Los cuales:
1.-
Princesa Dolores, casó dos veces: la primera con su primo el
príncipe Estanislao de Radziwill; y la segunda, con su otro
primo León, también príncipe de Radziwill.
2.-
Princesa Isabel, casó con su primo el príncipe Carlos de
Radziwill.
3.-
Príncipe Jerónimo casó el 16 de enero de 1909 con Renata
María, princesa imperial y archiduquesa de Austria, sobrina
carnal de la muy inteligente y respetable reina María Cristina,
madre de Su Majestad Alfonso XIII. Tuvieron por hijos a los
príncipes María Teresa, Dominique, Carlos,
Alberto, Eleonor, y Jerónimo, nacidos todos en su
palacio de Balice, Polonia, que fue saqueado por los rusos durante
la última guerra europea.
Entre
estos últimos príncipes, Carlos de Radziwill y Habsbourg Lorraine,
nieto por línea paterna de la bella cubana doña María Dolores
Agramonte y Zayas Zamudio, anteriormente nombrada, se cubrió de
gloria luchando en la aviación durante la última guerra, por lo que
fue llevado a Londres para condecorarle y otorgarle el grado de
coronel. Este valiente príncipe y militar por cuyas venas corre
sangre cubana estuvo hace muy poco tiempo en La Habana, de paso para
la República Argentina (donde trabaja para ganarse la vida), con el
objeto de saludar a su respetable tío abuelo, don José Agramonte
y Zayas Zamudio, que vive cargado de años en el reparto Miramar.
11
Abril 1948