La
distinguida familia de Valdés, que obtuvo el condado de San Esteban
de Cañongo, pertenece al grupo prominente de las grandes familias
coloniales de la isla de Cuba, en las cuales se encontraban
vinculados hasta mediados del siglo pasado, los principales cargos
del Ayuntamiento de La Habana.
Durante más de dos siglos, los miembros de la familia Valdés,
ocuparon una brillante posición en nuestro país, tanto por los
cargos públicos que desempeñaron, como por su riqueza y alianzas con
las principales casas de la antigua nobleza de Cuba.
Don
Agustín Valdés y Córdoba, natural de Cádiz, pasó a La Habana a
mediados del siglo XVII, donde fue regidor del Ayuntamiento y
contador del Real Tribunal de Cuentas de la isla de Cuba. Casó dos
veces: la primera, con doña María de Santa Cruz y Noriega,
hija del licenciado Pedro Beltrán de Santa Cruz y Beitia,
alcalde de La Habana, fundador del referido Tribunal de Cuentas, y
de doña Isidora Noriega y Recio; y la segunda, con doña
Melchora Pedroso y Farías, hija del capitán Pablo Pedroso y
Ayllón, alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición, y de
doña Melchora Fernández de Farías y Lemus. De su segundo
matrimonio nació:
Don
Agustín Toribio Valdés y Pedroso, que fue alcalde ordinario y
teniente de alcalde mayor provincial de La Habana. Casó con su prima
doña María Francisca Pedroso y Zayas, hija de don Mateo
Pedroso y Florencia, regidor perpetuo, alcalde ordinario, y de
doña Juana Teresa de Zayas y Sotolongo. Tuvieron por hijos a:
Don
Agustín Valdés y Pedroso, que fue primer conde de San Esteban de
Cañongo, coronel del regimiento de caballería ligera de la plaza de
La Habana, alcalde ordinario, regidor alcalde mayor provincial de la
Santa Hermandad, teniente de conciliario de la Junta de Hacendados y
Maestrante de Ronda. No dejó descendencia, por lo que pasó el título
a su sobrino:
Don
Agustín Valdés y Aróstegui, que fue segundo conde de San Esteban
de Cañongo, coronel de infantería de milicias, alcalde ordinario y
regidor del Ayuntamiento de La Habana durante muchos años; consejero
de Administración, Benefactor de la Academia de Ciencias Médicas,
Físicas y Naturales de La Habana, donde se encuentra colocada a su
memoria una tarja de mármol. También fue comisionado por el cabildo
del Ayuntamiento de esta Ciudad, para representarlo en un gran
homenaje de despedida que se le tributó al teniente general don
Domingo Dulce y Garay, marqués de Castell Floritte, cuando éste
fue relevado del mando de la isla de Cuba. Tampoco dejó
descendencia, por lo que pasó el título y mayorazgo anexo, a su
sobrino:
Don
Manuel Valdés y Peñalver, que fue tercer conde de San Esteban de
Cañongo, y el cual donó varias casas de su propiedad para la
construcción de la calle que linda por su izquierda con la iglesia
parroquial de Nuestra Señora del Monserrate, y que lleva el nombre
de "Tercer Conde de Cañongo". Tampoco dejó descendencia, por lo que
pasó el título a su pariente:
Don
Francisco Valdés y Véliz, que fue cuarto conde de San Esteban de
Cañongo, por carta provisional que le otorgó el capitán general y
gobernador de la isla de Cuba, el 18 de febrero de 1885, mientras
tramitara en la Corte la correspondiente real carta de sucesión, la
que nunca llegó a obtener. Casó con doña Aurelia Portela y Reyes,
y tuvieron varios hijos.
De
acuerdo con lo dispuesto en el testamento del primer conde de San
Esteban de Cañongo, deben de suceder en este Título los que lleven
en primer lugar del apellido Valdés, y en su defecto, Pedroso.
Basado en esta disposición testamentaria, el 29 de julio de 1907,
obtuvo real carta de sucesión en este Condado, don Luis Pedroso y
Madan, ministro de España que fue en varias naciones de Europa y
América, hijo del segundo matrimonio del marqués de San Carlos de
Pedroso, y el cual está casado con la princesa rumana María
Stourza, perteneciente a la casa del príncipe y ex regente de
Valaquia. Su hija:
Doña
María de las Mercedes Pedroso y Stourza, casó en Biarritz el
26 de julio de 1927 con Richard, vizconde Dampierre, hijo de
Roger, duque de San Lorenzo, vizconde Dampierre, y de
Victoria Rúspoli, de la casa de los príncipes de Pogia Suasa.
Veamos
a continuación una distinguida descendencia de los condes de San
Esteban de Cañongo, establecida en La Habana: doña Melchora
Valdés y Peñalver, hermana del tercer Conde, casó en esta Ciudad
con don José Valcárcel y O'Conry, natural de Sanlúcar de
Barrameda, coronel de caballería del regimiento de dragones de la
plaza de La Habana, (hermano de la marquesa de Mendigorría y
vizcondesa de Arlabán), hijo de don Adrián Valcárcel y Jácome
Lindin, jefe de escuadra de la Real Armada, miembro prominente
de la casa de los marqueses de Medina y de Tablantes, condes de
Benagiar, de quienes proceden directamente los distinguidos
habaneros Gloria Erdmann y Valcárcel de Juarrero, Pedro
Pablo Echárte y Valcárcel, y Federico, ex representante a
la Cámara, y su hermano José René Morales y Valcárcel, ex
gobernador de La Habana y ex ministro de Cuba en Francia y en la
Santa Sede.
30
Mayo 1948