Don
Francisco Frías y Jaccott, tercer conde de Pozos Dulces, fue uno
de los cubanos más cultos y laboriosos que tuvo esta Isla a mediados
del siglo último, distinguiéndose como agrónomo, gran economista y
como uno de los más profundos y correctos escritores de América,
habiendo brillado en una época en que todavía se encontraba latente
el recuerdo de las grandes figuras: Ramírez, Arango y
Parreño y conde de Villanueva.
Pozos Dulces,
bautizado en la Catedral de La Habana en 1809, era hijo de don
Antonio Frías y Gutiérrez de Padilla, rico hacendado, dueño de
la estancia el "Vedado", y de doña Bernarda Jaccott y Martínez,
condesa de Pozos Dulces, hija esta última del regidor perpetuo del
ayuntamiento de Málaga, don Francisco Jaccott y Ortiz Rojano,
tesorero general de la Real Factoría de Tabacos de la Isla de Cuba,
hermano del primer conde de Pozos Dulces.
En
1848, propuso el Liceo Artístico y Literario de La Habana, un
certamen al que concurrió Pozos Dulces con su importante
"Memoria sobre la industria pecuaria en la isla de Cuba", que fue
premiada en los Juegos Florales celebrados al siguiente año. Como
consiliario de la Real Junta de Fomento, presentó a aquella
corporación su magnífico "Informe sobre el Instituto de
investigaciones químicas".
Educado en el ambiente democrático de los Estados Unidos, se
distinguió como un ardiente defensor de las reformas políticas para
su tierra natal, por lo que fue mirado con prevención por el
gobierno, por suponérsele simpatizador de las ideas anexionistas de
que más tarde no se mostró partidario. En un banquete que asistió,
dijo: "Brindó, señores, porque cuanto antes veamos brillar en este
suelo el sol de la igualdad política y de las garantías que de ella
emanan, sol de cuyos rayos se fecundan los campos de la madre
patria, y que aquí hará brotar frutos de bendición y afectos tan
necesarios, para que jamás peligre la estrecha unión que debe reinar
entre los miembros todos de la gran nación que pertenecemos".
En
1853, Pozos Dulces fue preso y encerrado en la fortaleza del
Morro, quizás por sus ideas políticas, pero principalmente por su
parentesco con el ex militar español don Narciso López y Oriol,
jefe de varias conspiraciones insurrectas, que estaba casado con su
hermana Dolores, y la cual volvió a casar más adelante con el
licenciado José Antonio Saco, distinguido periodista,
literato y orador bayamés, expulsado de Cuba años después a causa de
sus ideas políticas. Al año siguiente, en 1854, terminó el proceso
de Pozos Dulces y como se fallara perjudicial su presencia en Cuba,
el capitán general don Valentín Cañedo lo proscribió,
designándole para residencia a Osuna, en España.
Durante su destierro, Pozos Dulces, publicó: "La cuestión del
trabajo agrícola y de la población de la isla de Cuba", y en el cual
se puede observar que fue el verdadero iniciador en Cuba de la
agricultura científica, mucho antes que Reinoso diera tanta
luz en todo lo concerniente al cultivo de la caña, y en el periódico
"El Correo de la Tarde", publicó una colección de escritos sobre
agricultura, industria y otros ramos de gran interés para Cuba. Con
la cooperación de su culto hermano José, y del escritor
Anselmo Suárez, fundaron el periódico "El Porvenir del Carmelo",
donde aparecieron sus grandes observaciones sobre la cría caballar.
En
1861, el gobierno permitió regresar a Cuba al conde de Pozos
Dulces, ofreciéndole entonces el capitán general Serrano,
la dirección del Instituto Agrónomo de esta Isla, pero el Conde
rehusó cortésmente el nombramiento para hacerse cargo de la
dirección del periódico "El Siglo", creado en aquella época por el
conocido escritor reformista don Quintín Suzarte y cuyo
órgano acababa de adquirir una sociedad anónima formada por los
señores Aldama, Mestre, Valdés Fauli, Martín
Rivero y Fernández Bramosio, desde cuyas columnas abordó
Pozos Dulces el examen de las más variadas y trascendentales
cuestiones e inauguró la célebre campaña para alcanzar las reformas
políticosociales, económicas y administrativas de Cuba. Campaña que
al cabo dio por resultado el decreto de 29 de noviembre de 1865,
mandando abrir una información sobre las bases en que debía
enfundarse las leyes especiales para el gobierno de esta isla y de
Puerto Rico. Al estallar la guerra del 68, Pozos Dulces se
separó de la dirección de "El Siglo", que se convirtió entonces en
"La Opinión", embarcando el Conde para el extranjero, donde se
dedicó a escribir para varios periódicos hispanoamericanos.
Además, Pozos Dulces fue regidor del ayuntamiento y alcalde
quinto de La Habana, miembro de la Academia de Ciencias Médicas y de
la Económica de Amigos del País, dejando en esta última notables
trabajos, entre ellos, un informe sobre drenaje, una Memoria sobre
introducción de indios de América para trabajos agrícolas, su
admirable trabajo sobre destrucción del reino animal que fue
premiado en los Juegos Florales, y también su trabajo, exponiendo la
doctrina de Darwin, sobre el origen de las especies, que fue
admirable. A él se le atribuye un folleto sobre actualidades de
Cuba, que circuló profusamente en toda la Isla, y unas observaciones
acerca de la obra de Saco, "Historia de la esclavitud desde
su origen hasta nuestros días", y las correspondencias firmadas
Américo, "El Americano". Decían sus amigos Echevarría y
José Silverio Jorrín: "Escribía en prosa con verdadero estro. A
una firmeza invencible de carácter, reunía una bondad inagotable de
corazón, una inteligencia clarísima y vastos conocimientos
adquiridos a fuerza de perseverantes estudios". Las cartas del
conde de Pozos Dulces se recomiendan, no sólo por el
caudal de conocimientos teórico-prácticos que contienen, sino
también por el estilo eminentemente literario en que están escritas.
El
Conde de Pozos Dulces casó con doña Evelina Faurés y
Pigiot, falleciendo sin sucesión en París el 24 de octubre de
1877. En uno de los parques del Vedado, en La Habana, se encuentra
una estatua, que lo representa de cuerpo entero. El título
nobiliario que ostentó brillantemente, está vacante desde su
fallecimiento, a causa de no haber quedado descendencia de la
ilustre familia Jaccott, que radicaba a mediados del siglo XVII en
la ciudad de Amberes, de donde pasaron primeramente a España,
adquiriendo a perpetuidad el cargo de Regidor del ayuntamiento de
Málaga, y después, se establecieron en La Habana, donde su
progenitor desempeñó el cargo de tesorero general de la Real
Factoría de Tabacos de la Isla de Cuba.
En la
actualidad existe el periódico "El Siglo", prestigiosamente dirigido
por el doctor Raimundo Menocal y Cueto, miembro de una
antigua y aristocrática familia del país, que lucha valerosamente
por el mejoramiento de Cuba, como lo hizo un siglo antes, el tercer
conde de Pozos Dulces.
2
Noviembre 1947