El
Ayuntamiento de La Habana, fue creado en 1519, a semejanza de los
que ya existían en las pequeñas poblaciones de España. En su primera
época se componía de un alcalde ordinario y de cuatro regidores, que
eran elegidos todos los años entre los individuos de mayor capacidad
y arraigo en la naciente Villa. Sus atribuciones eran tan grandes,
que intervenían en toda la administración del país, no reconociendo
más autoridad, que la de la Audiencia de Santo Domingo. Los teniente
a guerra de La Habana, nombrados por los primeros gobernadores de la
Isla, fueron presidentes natos del Ayuntamiento, siendo el primero
don Pedro de Barba, que abandonó el cargo en 1520, para
reunirse con Hernán Cortés en la conquista de Nueva España,
donde fue herido en la toma de México, siendo cantada su muerte por
Zequeira en los siguientes versos que la pinta en la "Batalla
de Cortés en la Laguna":
Tendido estaba el acero
De la
heroica diestra desprendido
Sin
donaire Marcial sobre el sombrero
De
purpúreo color también teñido
Reclinaba el semblante formidable
Que
era aún después de muerto, respetable.
En
1574, ya se componía al ayuntamiento de La Habana de dos alcaldes
ordinarios y de seis regidores, que además de los cargos
municipales, ejercían los de contador, veedor y factor de hacienda
pública. Entre las múltiples facultades que tenía el Cabildo, se
encontraba la de mercedar el usufructo de las tierras, quedando
obligado el agraciado de ponerlas en producción.
Examinando las actas capitulares del ayuntamiento, encontramos que
los principales cargos fueron siempre desempeñados, desde principios
del siglo XVI hasta mediados del pasado por los miembros de la
primera nobleza del país, los cuales hacían resaltar en sus
informaciones de hidalguía, como un gran honor, los cargos que sus
progenitores habían ocupado en el ayuntamiento de La Habana.
Uno de
los oficios de mayor categoría que existía en él Ayuntamiento, era
el de Alférez Mayor, los cuales tenían las mismas facultades que un
regidor, pero con asiento preferente durante las sesiones, y en caso
necesario, tenían que servir en la guerra. También llevaban el
pendón de la ciudad o villa, para proclamar a los Reyes cuando éstos
tomaban posesión del trono. Por real cédula de 17 de junio de 1559,
se ordenó que se rematase el oficio de regidor alférez mayor, pero
nadie se presentó a la..........En el cabildo de 19 de mayo de 1560,
aparece que tomó posesión del cargo, don Jorge Badía Carvajal,
noble militar español, que sirvió en Flandes y en la rebelión de
Granada, el cual sostuvo varios altercados con el cabildo de La
Habana, por asistir a las sesiones con la espada al cinto.
Por no
haber en La Habana, alférez mayor en 1621, fue encargado por el
Cabildo para jurar a Felipe IV, el contador Pedro Redondo
Villegas y Palermina, alcalde ordinario, casado con la ilustre
habanera doña María Recio y del Corral, tercera poseedora del
mayorazgo de su casa, fundado por don Antón Recio y Castaño.
Más
tarde don Nicolás Castellón y Sánchez-Pereira, natural de La
Habana obtuvo el oficio de regidor alférez mayor por real cédula de
11 de octubre de 1660, sucediéndole en el cargo don Andrés García
de la Fuente. Al fallecimiento de este último obtuvo el oficio:
Don
Martín Recio de Oquendo y Velázquez de Cuéllar, que tomó
posesión del cargo de regidor alférez mayor el 18 de diciembre de
1716, proclamando a Luis I como rey de España. Fue además,
cuarto poseedor del mayorazgo de su casa, procurador general y
alcalde ordinario de La Habana. Le sucedió su hijo:
Don
Gonzalo Recio de Oquendo y Hoces, primer marqués de la Real
Proclamación que optó el cargo de Regidor alférez mayor por juro de
heredad el 25 de abril de 1732, proclamando como tal a los Reyes
Fernando VI y Carlos III. Fue además, séptimo poseedor
del mayorazgo de su casa, regidor, regidor perpetuo y alcalde
ordinario de La Habana, y durante la dominación inglesa fue nombrado
gobernador político de los súbditos españoles. Falleció sin sucesión
en 1773, dejando el cargo a:
Licenciado Manuel Felipe Arango y Meyreles, que fue regidor
alférez mayor abogado y síndico Procurador General del ayuntamiento
de La Habana vínculó en su familia el cargo de regidor alférez mayor
llamando en primer lugar para disfrutarlo a su hermano:
Don
Miguel Ciriaco Arango y Meyreles, que fue confirmado en el
oficio de regidor alférez mayor por real cédula de 11 de julio de
1788. Fue además coronel de milicias, alcalde ordinario y teniente
de alguacil mayor de ayuntamiento de La Habana. Le sucedió su hijo
él:
Licenciado don Francisco de Arango y Parreño que fue regidor
alférez mayor por proclamación de 1 de septiembre de 1803. Fue
además abogado oídor de las reales audiencias de Santo Domingo y
México, asesor de alzadas del real Consulado, subdelegado de la
hacienda, vocal de la junta de censura, intendente del ejército,
ministro honorario del Consejo de Indias, consejero de Estado,
procer del Reino y director de la Real Sociedad Patriótica de La
Habana. A su fallecimiento se le había otorgado el título de marqués
de la Gratitud. Le sucedió su hermano:
Don
Ciriaco de Arango y Parreño, que fue regidor alférez mayor el 18
de agosto de 1837 y coronel del regimiento de infantería de milicias
de la plaza de La Habana. Le sucedió su hijo:
Don
Félix Ignacio de Arango y Aldana, capitán de milicias, que fue
regidor alférez mayor el 14 de marzo de 1840 y a este, su hijo:
Don
Juan Francisco Arango y García, que fue el último regidor
alférez mayor del ayuntamiento de La Habana, por juro de heredad.
En
esta relación de los Alférez Mayor, he querido omitir los que
desempeñaron el cargo interinamente y también los teniente, por no
hacer demasiado largo este artículo.
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Febrero 1947