El
licenciado Antonio Bachiller y Morales, nacido el 7 de junio
de 1812, fue uno de los habaneros que más brillaron en nuestro país
por su gran cultura e inmensa labor, habiendo su nombre traspasado
los límites de Cuba, para ser conocido en el extranjero como una de
las primeras figuras intelectuales de su época. Era hijo de don
Gabriel Bachiller y Mena, natural de Madrid, teniente coronel
del regimiento de infantería de Puebla, agregado al Estado Mayor de
la plaza de La Habana, en posesión de hidalguía concedida a sus
antepasados por la real cancillería de Valladolid y de doña
Antonia María Morales y Núñez del Castillo, perteneciente a una
de las más antiguas y nobles familias de la isla de Cuba.
Bachiller y Morales
fue abogado, arqueólogo, bibliófilo, incansable escritor público,
catedrático de Filosofía, Religión y Derecho Natural, Economía y
Derecho Mercantil, director del Instituto de Segunda Enseñanza,
presidente y después inspector de la Comisión Provincial de
Instrucción Primaria, tesorero de las Escuelas Dominicales,
inspector de Escuelas de Maquinarias, presidente de la Sección de
Historia, Ciencias y Bellas Artes, vocal de la Junta de Fomento,
Agricultura y Comercio, director de la sección literaria del Liceo
Artístico, síndico y regidor del Ayuntamiento. Conjuez, miembro de
la Administración de Rentas Reales, secretario de la Caja de
Ahorros, vocal de la Junta de Presupuestos Generales de la Isla,
director y miembro de honor de la Real Sociedad Económica de Amigos
del País de La Habana, y Comendador de la orden de Carlos III.
También ocupó otros importantes cargos en Cuba y perteneció a
numerosas corporaciones culturales extranjeras.
Sus
primeras producciones literarias aparecieron en el semanario “El
Nuevo Regañón”, pero en el “Diario de La Habana” fue donde
verdaderamente inició Bachiller el período científico y
literario de su vida. Por su trabajo sobre el libre tráfico de
tabaco en rama, se le concedió certificación honorífica de la
Academia de Jurisprudencia de San Fernando, en un concurso público
organizado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La
Habana. Fue uno de los fundadores de los semanarios “El Prisma”, “El
Faro Industrial” y del “Siempreviva” que después de la “Revista
Bimestre” era el mejor periódico literario de Cuba. Escribió además
en todos los periódicos de mérito que se publicaban entonces en
nuestro país y en el extranjero colaboró por muchos años en la “Gran
Enciclopedia Americana de Appleton”, en “El Mundo Nuevo”, la
“América Ilustrada”, “Museo de las Familias”, “Educador Popular”, y
en 1872 publicó dos ediciones de la “Guía de la Ciudad de New York”,
y también desde el extranjero, prolongó las magníficas obras de
Heredia.
Durante su juventud Bachiller y Morales dio a conocer gran
número de poesias de diversos géneros y también un tomo de fábulas
notables en la historia de su vida. En el semanario “Brisas de Cuba”
dio a luz su interesante estudio sobre los filósofos italianos
contemporáneos, que mereció grandes elogios de la prensa. Publicó
las siguientes obras: "En la Confianza está en peligro", comedia en
tres actos y en verso, "El Campamento de los Cruzados", drama
traducido del francés, "Los celos", versión del italiano. En 1851,
tradujo la primera obra "Cartilla de Agricultura", de Masson Four,
para uso de los hacendados cubanos, y más tarde el "Prontuario
General de Agricultura", que mereció el juicio favorable del gran
naturalista cubano don Felipe Poey; "Estudio de la
Propiedad", traducido del francés; "Las Antigüedades Americanas",
"Filosofía del Derecho", "Historia de las medidas adoptadas para la
conservación de las calles de La Habana", “Tradiciones Americanas”,
y muchos folletos y artículos de interés general, entre ellos, su
biografía de Auber, de Espada, de Luz, de
Varela, de Arango y de otras grandes figuras cubanas. Sus
obras más importantes fueron: "Apuntes para la Historia de las
Letras y la Instrucción en la Isla de Cuba", y " Cuba Primitiva",
tratando esta última sobre el origen, lengua y tradiciones de los
aborígenes de las Antillas mayores. Inéditas quedaron entre otras:
Biología social cubana, Estudios sobre las insurrecciones
apalencamientos y combates de la raza negra en Cuba, Santo Domingo y
el Continente americano.
El
ilustrado tercer conde de Pozos Dulces dijo lo siguiente
refiriéndose a este notabilísimo cubano: "El señor Bachiller
no escribe sobre ninguna materia sin arrojar sobre ella vivísima
luz". Gracias a él se supo por primera vez en Cuba, que había un
comunismo y una filosofía alemana sostenida por el genio de
Krause; escuelas racionalistas y filosofía práctica. La conocida
obra de Bachiller titulada "Elementos de la Filosofía del Derecho"
sirvió por muchos años de texto en la Universidad de La Habana.
Don
Antonio Bachiller y Morales casó en La Habana el 25 de abril de
1836, con doña Carlota Govín y Borrego y tuvieron por hijos:
a Antonia, a María de Jesús, a Adela, a
Teresa, a Carlota, a Antonio y Alfredo
Bachiller y Govín. Los cuales:
1.-
Doña Antonia, casó con el licenciado José Néstor Ponce de
León y de la Guardia hijo del doctor Cirilo Ponce de León y
Espinosa, auditor honorario de Marina y de Mercedes de la
Guardia y Alfonso.
2.-
Doña María de Jesús, casó con el doctor Raimundo de Castro
y Allo médico notabilísimo, catedrático de la Universidad de La
Habana, hijo del licenciado Fernando de Castro y Bermúdez,
Notario, secretario del Tribunal de Comercio y de doña María
Secundina de Allo y Bermúdez.
3.-
Doña Adela, casó con el doctor Juan Bautista Landetta y
Fernández de Córdoba, médico eminente, hijo de don Juan
Bautista Landetta y Arana, natural de Vizcaya, y de doña
María Dolores Fernández de Córdoba.
3.-
Doña Teresa, casó con don José Gabriel Núñez del Castillo
y Azcárate , hijo de don José de Jesús Núñez del Castillo y
Pérez de Abreu, regidor del ayuntamiento de La Habana, miembro
de la casa de los marqueses de San Felipe y Santiago, condes del
Castillo y de doña María Dolores Azcárate y Rivas.
5.-
Doña Carlota, casó con don Sebastián Morales y Sotolongo,
tercer marqués de la Real Campiña, hijo de don Manuel Rafael
Recio de Morales y Sotolongo, IV marqués de la Real Proclamación
y segundo de la Real Campiña, coronel de milicias de caballería de
la plaza de La Habana, y de doña María Dolores Sotolongo y
Cabrera.
6.-
Don Antonio murió en la guerra de los Diez Años, donde
alcanzó el grado de capitán.
7.-
Doctor Alfredo, fue catedrático de Literatura del Instituto
de Segunda Enseñanza de La Habana.
18
Abril 1948