El 16
de diciembre de 1611, se creó en La Habana, el oficio de regidor
alguacil mayor, siendo elegido por el Ayuntamiento para desempeñar
el cargo, don Alonso Velásquez de Cuéllar, natural de esta
ciudad, pariente lejano del primer gobernador de esta Isla, que
estaba casado con la ilustre habanera doña Catalina Costilla
Borroto, de cuyo matrimonio procede toda la antigua nobleza del
país.
El
oficio de regidor alguacil mayor, traía anexo el llamado “Derecho de
Puñalada”, que consistía en pagar al que desempeñaba el cargo, la
cantidad de tres reales por cada res que se matase, quedando
obligado a su vez el alguacil mayor, a pagar y poner los griferos,
carros y mulas para llevar la carne a los establecimientos,
corriendo también de su parte los gastos que ocasionaba la atención
del matadero.
En los
primeros tiempos, los regidores alguaciles mayores también tenían a
su cargo la dirección de la cárcel pública, la cual estuvo situada
primeramente en una casa de la calle de Obispo, frente a la plaza de
Armas, siendo destruida durante el voraz incendio del año 1622, en
que desapareció más de la mitad del caserío de La Habana. Entonces,
por disposición del gobernador Francisco Venegas, fué
instalada de nuevo la cárcel pública en una casa mayor de la calle
de Mercaderes, próxima a la de Lamparilla, donde permaneció más de
un siglo, hasta 1792, en que fué trasladada para un departamento
construido en el mismo edificio destinado a los Capitanes Generales
(donde hoy se encuentra el Ayuntamiento), en la parte que linda por
su frente con la calle de Mercaderes. En 1834, por orden del
gobernador don Miguel Tacón y Rossique, más tarde duque de la
Unión de Cuba y marqués del Bayamo, fueron trasladados los presos
para las ventiladas bóvedas de la Cabaña, hasta que fué terminada la
Cárcel Nueva, mandada a construir por el propio capitán general
Tacón, en la explanada situada junto al recinto de las murallas,
entre la puerta de la Punta y el castillo de este nombre (hoy Paseo
de Martí entre la calle Cárcel y San Lázaro), la cual fué inaugurada
en parte, en 1836, y totalmente en 1839.
A don
Alonso Velásquez de Cuéllar, primer regidor alguacil mayor de
La Habana, le sucedió en el cargo don Pedro de Recio de Oquendo,
mayorazgo de su casa, el 23 de marzo de 1649, por estar casado con
doña María Velázquez de Cuéllar Muñoz, nieta del referido
alguacil mayor. A su fallecimiento, sin haber tenido hijos, le
sucedió en el cargo su hermano: el
Teniente Tedoro de Oquendo y Recio, que fué regidor alguacil
mayor de La Habana, el 25 de abril de 1692. A su fallecimiento,
también sin haber tenido hijos, le sucedió en el cargo:
Don
Nicolás Gatica y Guilizasti, que adquirió la vara y el oficio de
regidor alguacil mayor por compra que realizó a la Real Hacienda, y
por acuerdo celebrado el 2 de mayo de 1704. A su fallecimiento le
sucedió su sobrino:
Don
Sebastián Calvo de la Puerta y Gatica, que adquirió el oficio de
regidor alguacil mayor de La Habana, por remate que se efectuó el 9
de agosto de 1728, cuyo cargo vinculó en su familia por juro de
heredad, según real cédula de 26 de diciembre de 1741. En su
testamento fundó un vínculo a favor del referido cargo de alguacil
mayor, el cual fué más tarde sancionado por otra real cédula de 10
de marzo de 1767. Le sucedió su hijo: el:
Doctor
Pedro José Calvo de la Puerta y Arango, primer conde de
Buena-Vista, que desempeñó el cargo de regidor alguacil mayor de La
Habana, el 20 de julio de 1753. Le sucedió su hijo: el
Mariscal de campo Francisco José Calvo de la Puerta y O-Farrill,
segundo conde de Buena-Vista, que desempeñó el oficio de regidor
alguacil mayor el 8 de noviembre de 1781. A su fallecimiento le
sucedió su hija:
Doña
María Francisca Calvo de la Puerta y del Manzano, tercera
condesa de Buena-Vista, casada con el mariscal de campo Pedro
Pablo O-Reilly y de las Casas, segundo conde de O-Reilly,
el cual a nombre de su mujer desempeñó el cargo de regidor alguacil
mayor el 5 de julio de 1796. Le sucedió su hijo: el
Brigadier Manuel O-Reilly y Calvo de la Puerta, cuarto conde
de Buena-Vista y tercero de O-Reilly que comenzó a desempeñar el
oficio de regidor alguacil mayor de La Habana el 29 de noviembre de
1816 bajo la regencia de su padre hasta su fallecimiento ocurrido el
8 de mayo de 1882. Le sucedió su nieta,
Doña
María Francisca O-Reilly y Pedroso, quinta condesa de
Buena-Vista, Dama noble de la Banda María Luisa que disfrutó del
“Derecho de Puñalada” hasta que fue desposeída de el drásticamente
sin recibir indemnización alguna por el decreto de 20 de mayo de
1899 dictado por Mr. Ludlow primer gobernador americano de
Cuba.
Por no
hacer demasiado largo este artículo he omitido a los Tenientes y a
las demás personas que desempeñaron interinamente el oficio de
regidor alguacil mayor del ayuntamiento de La Habana.
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Febrero 1947