The Cuban Genealogy Club of Miami, FL, Inc
Home  Calendar Contact Us Database GalleryNewsletterMeetingsResources

 

 

 

 

Newspaper

Del Pasado - Por el Conde San Juan de Jaruco

Velázquez de Cuéllar

El Hidalgo Diego Velásquez, natural de la villa de Cuéllar, cuyos antecedentes de familia conservo en mi archivo; siendo muy joven se alistó en los famosos tercios españoles que invadieron el reino de Nápoles, derrotando a Francia que a la sazón se disputaba este territorio con España.  Poco después, Velázquez se trasladó al Nuevo Mundo con Cristóbal Colón en su segundo viaje acompañándolo a la isla Española (Santo Domingo), donde por su pericia y demás condiciones de carácter, se hizo acreedor del respeto y estimación de todos, por lo que el Gran Almirante y el gobernador Bobadilla, lo proclamaron como uno de los primeros capitanes de la Conquista.

      El comendador Nicolás de Ovando, gobernador de la Española, le encomendó la pacificación de la provincia de Haniguayagá consiguiendo la sumisión inmediata de toda la comarca, con la aprehensión que pronto realizó de su Cacique.  Pobló asimismo las cuatro villas que nombró: Yaquimo, San Juan de Managua, Asúa y Salvatierra de la Sabana, y también otra que llamó Verapaz, por cuyos servicios Ovando lo nombró teniente en el gobierno de la isla Española, durante todo el resto de su mando.

      Por aquella época era considerado el capitán Diego Velázquez de Cuéllar, como el más rico y estimado entre los que había de los antiguos de la Española, muy querido por el almirante Diego Colón, por su experiencia y acierto, y amado de todos los castellanos que habían observado su buen gobierno.  Poseía una hacienda en Xaraguá, en la villa de Salvatierra de la Sabana, cuando por el año 1511, el almirante Colón, que a la sazón gobernaba la Española, lo comisionó para la pacificación y colonización de la isla de Cuba.  Fueron muchos los españoles que se ofrecieron a seguir a Velázquez en la empresa que se le había encomendado, entusiasmados la mayor parte de ellos, por el gran afecto y admiración que por él sentían.

      Y así salieron de Salvatierra de la Sabana en dirección a Cuba, en cuatro navíos con trescientos voluntarios armados, destacándose entre ellos el capitán Francisco Morales, sujeto de gran honor y respeto, a quien el Almirante nombró teniente de Velázquez en la gobernación de la isla de Cuba.  También iban en la expedición Francisco Montejo, Andrés Duero y Hernán Cortés.  Estos dos últimos fueron encargados de la secretaria de Gobierno, según algunos historiadores asegurando otros, que Cortés pasó a Cuba como oficial del primer tesorero Miguel de Pasamonte.

      Desembarcó la expedición en un puerto que llamaban de Palmos o Paloma cerca de la punta de Maisi próximo al lugar donde se concentraba el cacique Hatuey a la cabeza de sus guerreros, oriundos y prófugos de la isla Española.  Después de dos largos meses de fiera persecución de los indígenas por los montes de nuestra región oriental, cayó prisionero Hatuey con sus diezmados compañeros, siendo condenado a muerte el Cacique, que terminó sus días en la hoguera.

      Una vez desembarazado Velázquez del valiente Hatuey, dada la mansedumbre de los naturales de Cuba, le fué relativamente fácil al Conquistador la pacificación de la Isla.  Poco después le llegaron refuerzos de Jamaica, entre los cuales se encontraba la excelente persona y gran soldado, don Pánfilo de Narváez, natural de Cuéllar, leal hasta el fin a Velázquez, a quien se ofreció en unión de un grupo de compañeros, que resultaron ser los mejores flecheros de la isla anteriormente mencionada.

      Por el año 1512, se recibió la noticia que había llegado a Baracoa el contador Cristóbal de Cuéllar, primer tesorero que tuvo esta Isla, que traía consigo a su hija María, quien había venido a la isla Española de dama de la Almiranta María de Toledo, de la Casa de los Duques de Alba, y que pasaba a Cuba para casar con el gobernador Velásquez.  A los pocos días de celebrado este matrimonio, un violento accidente le ocasionó la muerte a la infortunada novia.

      Una vez pacificada la isla de Cuba, recibió Velázquez autorización de los reyes, por mediación de sus enviados, don Gonzalo de Guzmán y don Pánfilo de Narváez, para llevar a cabo la conquista de Nueva España (México), cuyas riquezas ya conocía el Adelantado por un informe que con anterioridad le había rendido su comisionado don Juan de Grijalba, en su exploración a aquellas tierras.  Después de gran incertidumbre, resolvió confiar la empresa a Hernán Cortés, alcalde ordinario de Santiago de Cuba, a quien le facilitó barcos, tropas, caballos y todo cuanto era necesario para acometer tan grandiosa empresa, dejando exhausta de recursos a esta Isla, en beneficio de la nueva conquista que pretendía realizar.

      Cortés traicionó a Velázquez llevando a cabo la conquista de Nueva España por su propia cuenta, prescindiendo de su jefe y protector con indigna ingratitud y alevosía.

      El bizarro Diego Velázquez, llamado el Mozo, sobrino del burlado gobernador de Cuba, partió valientemente al mando de una pequeña expedición en compañía del fiel caballero don Pánfilo de Narváez, en dirección de Nueva España para castigar a Cortés.  Al encontrarse en tierra firme con su pariente el capitán Juan Velázquez de León, que apoyaba al rebelde y que había venido a parlamentar con Narváez, le dirigió esta bella y dura frase, la cual nos indica el espíritu caballeresco que predominaba en aquella época:  “No tenéis sangre de Velázquez, o la tenéis indignamente, sí apadrináis con tanto empeño la causa de un traidor”.  A los pocos instantes apareció Cortés con su gente, intimidando a Diego Velázquez y a sus pocos acompañantes para que se rindieran, pero viendo que se resistían en los torreones, en que se habían hecho fuertes continuaron luchando hasta que al fin los vencieron.  Velázquez de León, no obstante las ofensas que recibió de su pariente, lo cuidó y asistió con esmero de las heridas recibidas en la lucha.  Poco después, murió Velázquez de León en el combate del Valle de Otumba.

      Mientras Cortés se cubría de gloria ante el mundo, recibiendo de manos del emperador Carlos V el título de marqués de Valle de Oaxaca, y los nombramientos de Capitán General, Adelantado y Repartidor de Nueva España, el gobernador Velázquez, viejo y olvidado fallecía sin sucesión en Santiago de Cuba el 12 de junio de 1524, siendo enterrado junto a las gradas del altar de la iglesia Mayor parroquial, habiendo testado el día anterior ante el escribano Pedro Pérez, instituyendo por heredero a su sobrino Antonio Velázquez como hijo de su hermana Mencía Velázquez, y de Toribio Ordoñez.

      Como consecuencia del entusiasmo que despertaron los triunfos del gobernador Velázquez, la villa de Cuéllar cuna del ilustre conquistador, debió de haber quedado desierta, pues fueron muchos los parientes que se apresuraron a trasladarse junto a él.  Su sobrino y heredero:

      Don Antonio Velásquez fué uno de los primeros Procuradores que en 1515 tuvo la isla de Cuba. Murió en una armada que mandaba don Pánfilo de Narváez; por cuyo fallecimiento, entró en posesión de los bienes que fueron de su tío el Adelantado, Don Toribio Velázquez, hermano de Antonio, según real cédula de 13 de noviembre de 1534.

      Doña Isabel Velázquez, hermana también del Adelantado, casó con el capitán Francisco Verdugo, a quien nombró el gobernador Velázquez, alcalde mayor de la villa de Trinidad en la isla de Cuba.  Más tarde, el 22 de marzo de 1535 obtuvieron pasaporte otorgado por la Casa de la Contratación, establecida en Sevilla, para pasar a Nueva España, donde se establecieron: 

       Su nieto: Don Francisco Verdugo Bazán, natural de México, fué el primer alguacil que tuvo su Inquisición.  De su matrimonio quedó una numerosa descendencia en Nueva España.

      Don Juan Velázquez y Gaztelú sobrino nieto del Adelantado fué progenitor de los marqueses de Campo-Ameno.

      Parientes del mencionado Adelantado y Gobernador de Cuba, también lo fueron:

      Don Bernardino Velázquez, factor del gobernador, con quien fundó Baracoa y Santiago de Cuba, siendo también uno de los candidatos más fuertes en quien pensó el Adelantado para confiarle la conquista de Nueva España o México, encomendada después a Cortés.

      El alguacil, Francisco Velázquez, citado en su testamento por el Gobernador, dejó dos hijos con una india, siendo probablemente uno de ellos, Miguel Velázquez, el primer maestro cubano, educado en Sevilla y en Alcalá de Henares, músico y cantor, que llegó a la dignidad de Canónigo Maestre Escuela de la Catedral de Santiago de Cuba y regidor de su Ayuntamiento en 1547, el cual viendo las depredaciones de los colonos en las antiguas villas lanzó la patética exclamación:  “Triste tierra como tiranizada y de señorio”.

      Don Pedro Velázquez, ya era vecino de La Habana en 1518, donde después desempeñó los cargos de oficial real de Hacienda, tenedor de bienes de Difuntos, regidor del Ayuntamiento y de alcalde ordinario de esta villa.  En tiempos que gobernaba don Juan de Avila, fué nombrado teniente gobernador de la Isla.  Era dueño del hato Canimar, en Matanzas, y dueño de casi toda la provincia.  En el cabildo que el Ayuntamiento de La Habana celebró el 4 de marzo de 1558, doña Inés de Gamboa pidió la merced de la  sabana Canimar, que había sido poblada por su marido Pedro Velásquez.  Este matrimonio dejó una ilustre descendencia en La Habana, que enlazaron con las mejores familias del país, entre ellos los Suárez de Toledo, Sotolongo y Díaz-Pimienta Los hijos de doña Clara de Gamboa y de su marido, don Baltasar del Castillo Aedo, usaron en primer lugar el apellido Velázquez, perpetuándose en esta forma este apellido, a través de muchas generaciones.

      Don  Andrés Velázquez de Velasco, conde de Escalante y de Tahalú, presentó en 1649 un memorial a Su Majestad, probando su filiación con el adelantado Diego Velázquez de Cuéllar, gobernador de la isla de Cuba, y exponiendo los innumerables servicios que su familia había prestado a la Corona.

      Durante la primera mitad del siglo XVI, van desapareciendo en Cuba en las grandes luchas de la conquista y pacificación de América, los numerosos miembros de la ilustre Casa de Velázquez, sin dejar sucesión de varonia en nuestro país, con excepción de don Alonso Velázquez de Cuéllar, pariente lejano del Gobernador, que estaba en Cuba con sus padres desde muchacho, y que después desempeñó los cargos de capitán de a caballo de una de las Compañías de La Habana, tenedor de bienes de Difuntos, alcalde ordinario y regidor del Ayuntamiento de esta villa, en 1575.  Su hijo, llamado también Alonso, es el primer Alguacil Mayor que tuvo La Habana en 1611.  De esta rama de los Velázquez de Cuéllar, procede toda la antigua nobleza criolla.

29 Septiembre 1946

                                                                        ********

Back to Del Pasado 1945 - 1946 List

Back to Del Pasado Index

Home

 

 

 

Calendar

 

 

 

Contact Us

 

 

 

Database

 

   

Gallery 

Newsletter Meetings Resources
   
   

© 2007 Cuban Genealogy Club of Miami, Inc., All Rights Reserved.
Any copying, redistribution or retransmission of any of the contents of this website without the express written consent of the Cuban Genealogy Club of Miami, Inc. is expressly prohibited.